Uno de los artistas emergentes y más prometedores de su generación presentará obras en Drawing Room Madrid. El artista belga (1991), cuya obra se caracteriza por el cinismo y la iracundia de su mensaje, divide su tiempo entre Amberes y Gante, donde es artista residente en el HISK (Instituto Superior de Bellas Artes). Actualmente William se define en un estado de fase de prueba, experimentación y error, hasta averiguar qué es lo que verdaderamente le gusta y le interesa.

Su sentido del humor cínico y descarnado, se une a una obsesión por trazar caminos nuevos y no transitados. Le asusta la rutina y el aburrimiento. Además, busca la trivialidad de la vida ordinaria y también aborda asuntos raciales y políticos. A veces hace una caricatura de los problemas actuales, otras veces aborda los puntos de dolor más directamente, pero siempre con la ironía que algunas veces pudiera rozar el cinismo. Su máxima aspiración es que la gente establezca una complicidad con su trabajo y que luego sonría.” En realidad, hay dos aspectos en mi trabajo: abordar la situación criticándola o burlándose de ella y demostrando que tiene un significado más profundo”, afirmó en recientes entrevistas. Sus dibujos acentúan el lado satírico y chistoso de los temas, por muy doloroso y controvertido nos parezcan. Todo es a la vez falso, serio y tópico. A través de la yuxtaposición de texto e imagen, la obra de William, que a primera vista parece divertida, estimula la reflexión.

Se reconoce un devorador de imágenes de la realidad cotidiana que luego incorpora a sus temas y que luego incorporará a su ejecución artística. Lleva el móvil lleno de fotos que ha capturado de su día a día. “A veces la inspiración se consigue en cualquier momento, sin necesidad de convocarla. “Principalmente ideas y pensamientos que involucran mi trabajo aparecen en mi cabeza mientras estoy involucrado en otras actividades”. La cotidianeidad es el principal aliado que hace emerger las ideas del artista belga, las conversaciones en la calle con la gente, la realidad que se cuenta en los medios de comunicación.  A pesar de sus dibujos, a veces excéntricos y agresivos, manifiesta un cuidado respetuoso con la cultura de la clase media a la que él pertenece y se inspira.  Es la clase media, clase de la que él forma parte, la que participa en el arte y la cultura para intentar mostrar lo sofisticados que son y su estatus de superioridad intelectual con respecto al resto de la sociedad, incluyendo su tendencia, que él parece llamar perversión, a imitar a las élites. Primero se puso de pie en contra de esta clase, pero ahora ha descubierto  la fútil  belleza de la misma, convirtiéndose en valiosa fuente de inspiración.

Asegura que el principal problema del artista que se expone desde muy joven al mercado del arte es que su éxito le haga quedar atrapado en una rutina que le pedirá que haga las mismas cosas una y otra vez. Entonces el proceso creativo se detiene y dejas de creer en ti mismo. “Así que tómate tu tiempo, es algo maravilloso”, concluye.

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