Thi Bui tenía tres años cuando sus padres y hermanos se escondieron en un barco pesquero que se desplazaba hacia la costa de Malasia en 1978. Después de visitar su país natal en 2001 para ver a sus parientes a los que creía muertos hacía tiempo,  la artista vietnamita Thi Bui comenzó a grabar su historia familiar. Una hermosa autobiografía gráfica en colores blanco, negro y ocre,  llamada Lo mejor que podíamos hacer, el producto de innumerables horas de entrevistas, transcripciones, dibujos y una exploración psicológica de la realidad del refugiado muy aguda.

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Bui tenía tres años cuando sus padres y hermanos se refugiaron en un destartalado barco pesquero con destino a la costa de Malasia en 1978, entre cientos de miles de familias que huían de la guerra en Vietnam para afrontar una nueva vida en América. Los peligros que soportaron esta ola de refugiados se detallan en The Best We Could Do. Su obra realizada en tinta y acuarela  es el esfuerzo por contar la historia de su familia  y cerrar la distancia emocional entre el artista y sus padres.
“Podría ver Vietnam como un lugar real, y no un símbolo de algo perdido. Veía a mis padres como gente real y aprendería a amarlos mejor”, escribe.

Bui relata una durísima experiencia en los campamentos de refugiados de Malasia y la estancia masificada bajo el techo de sus primos en el Medio Oeste que siguió. Bui comparte esfuerzos desgarradores para adaptarse a su nueva realidad americana. Sus recuerdos previos a la inmigración son especialmente evocadores – los estudios secretos de su madre acerca de la cultura vietnamita bajo el sofocante dominio francés, su padre se esconde en un túnel subterráneo de niño mientras los soldados franceses quemaban su aldea, y décadas más tarde, vemos a pilotos estadounidenses de combate destruyendo “un país pobre dependiente de la agricultura”

La suavidad  omnipresente de sus colores contribuye a una sensación de uniformidad de viñeta en viñeta, son eficaces para acentuar las pinceladas grises de Bui y enfatizan las líneas definidas en sus poderosos retratos y paisajes .La fuerte carga emocional es excelente, especialmente  la visualización del primer capítulo del Hospital Metodista de Nueva York, donde Bui da a luz a su hijo, con el apoyo de su madre y su esposo Travis.

“La familia es ahora algo que he creado y no sólo algo en lo que nací”, narra Bui desde su cama de hospital. ”

En unos tiempos especialmente difíciles para los inmigrantes en todo el mundo y especialmente en la América gobernada por Trump, resulta especialmente agradable y aleccionador iniciativas artísticas como la de Thi Bui.  Aún nos queda la esperanza de que las cosas cambien.

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