Cuando Elvis movió por primera vez su pelvis en la tele, las vidas de miles de jóvenes cambiaron para siempre. Fue un efecto dominó, “si ellos pueden hacerlo”, ¿porque yo no?. Unos problemáticos chicos de Liverpool cogieron sus guitarras y lo hicieron. Así crecimos, creyendo en el rock and roll, y aquí estamos aún, no tan juveniles, pero formando parte del fenómeno fan, los verdaderos jóvenes, “siempre jóvenes” huimos de ese otro fenómeno fan surgido de los despachos de los `publicistas sin escrúpulos, huimos de la “voz pastelera” del “triunfo melódico” y de tu “P… cara me suena”, para volver allí donde se gesto todo al garaje.

Nos gusta REBEL-K, la estela del rock continua y aún quedan muchas revoluciones por explotar, de manera que toca desempolvar la chupa de cuero, viajar contra corriente en la escena musical, y de paso escandalizar a nuestro hijos moviendo la pelvis, aún a riesgo de rompernos la cadera.

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