Esta edición de la Bienal que se celebra en la mayor y más poblada urbe del Brasil tiene como eje central las incertidumbres del ser humano y de las relaciones con las artes como modo de sobrevivir a un convulso mundo que tiene en la política de Brasil su ejemplo más claro y cercano. La Bienal de Sao Paulo, creada por la Fundación Bienal de São Paulo, es una de las instituciones internacionales más importantes para la promoción del arte contemporáneo y está considerada como uno de los más importantes eventos de arte contemporáneo. En ella se presenta a las audiencias la producción de artistas tanto brasileños como extranjeros.

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La 32ª edición de la Bienal de São Paulo se celebra del 10 de septiembre al 11 de diciembre de 2016 en el Pabellón Matarazzo y está comisariada por Jochen Volz, Director de Programación en las Galerías Serpentine de Londres. Le apoyan en la curaduría Lars Larsen, Julia Rebouças, Gabi Ngcobo y Sofia Olascoaga. Este equipo curatorial ha elegido el lema de la Bienal de este año “Incerteza Viva”. Han querido llamar la atención sobre noción de «incertidumbre» para explorar diferentes maneras de vivir con lo desconocido a través de la ecología, la cosmología de los comienzos y finales, la extinción, el conocimiento colectivo, los mitos evolutivos y las prácticas vitales. La obra de arte presente en esta edición, más que un objeto o manifestación en el tiempo y el espacio, debe representar una visión del mundo que pueda ofrecer a todos herramientas y estrategias para una vida con la incertidumbre.

La Bienal cuenta con la participación de 90 artistas y colectivos entre los que se encuentra el español Xabier Salaberría, que cuenta con el apoyo de Acción Cultural Española. La práctica escultórica de Salaberría está basada tanto en la investigación como en el espíritu experimental y encaja plenamente con el lema del evento. Para la Bienal ha realizado una nueva obra específica, una instalación que es tanto obra de arte como elemento obstaculizador y director de la circulación de los visitantes.

En un mundo obsesionado por la inestabilidad el humanismo y la ecología pueden servir de freno a la rapiña intelectual que conceptualiza una era de cambios y desigualdades en aumento exponencial. En palabras de Volz, “el arte es un lugar de resistencia y transformación, algo que vaya más allá de un panorama gris, en donde necesitamos pensar el futuro de otra forma”. Las dualidades entre muerte y vida, efímero y permanente se leen de un modo experimental pero sin forzar en ejercicios imposibles de recepción. Y lo político muy presente. La actualidad brasileña y las disputas entre Rousseff y Temer también se recogen en la muestra. La Oficina de Imaginación Política pisa fuerte en el realismo: la abstracción que no es más que el sueño por un mundo mejor navega hacia el realismo más descarnado de un Brasil cargado de situaciones de difícil solución. Las manifestaciones contra el presidente Temer son continuas. Un total de 350 obras de 80 artistas o colectivos de 32 países exhibirán en Sao Paulo durante tres meses.

Fuente: Acción Cultural Española