Resulta imprescindible para una profunda comprensión de los movimientos artísticos, contar con una mirada histórica y una adecuada cronología del momento social enfrentado a la creación.  Para juzgar la estúpida vanidad de los actos humanos, estos también deben sujetarse a las mismas premisas  “historia y cronos” y además deben despojarse del “supuesto artístico”; la estupidez como el arte son cualidades del ser humano, tanto que no podrían existir la una de sin la otra. La cronología de esta historia se inicia allá por 1837 cuando Hans Christian Andersen  publica sus cuentos de hadas Eventyr, Fortalte for Børn” y entre sus páginas “El traje nuevo del emperador” (daremos por buena esta fecha, omitiendo para ello la edición de “El Conde Lucanor” del infante Don Juan Manuel, fechada entre 1330 – 1335 y de cuyas páginas el danés extrajo esta ilustre historia). Avanzaremos cronológicamente hasta 1886, fecha en la que Grover Cleveland, hacia los honores de inaugurar la Estatua de la Libertad,  ideada por el escultor francés Fréderic Auguste Bartholdi con la ingeniería de Gustave Eiffel, regalada por el pueblo francés a Estados Unidos como símbolo de amistad y conmemoración de la independencia del país  y avanzaremos otro pasito en la historia, hasta 1980 fecha en la que Jeff Koons abandona su carrera como especulador en la bolsa de Wall Street  para  contratar los servicios de una agencia de publicidad que lo convertiría  en uno de los artistas vivos más cotizados del planeta (sirvan esta subjetivas notas biográficas,  para despojar al artista de sus méritos, en función de las necesidades  esta  historia) y por último salto cronológico, llegaremos al 2014  año en el que Anne Hidalgo tomo el cetro de mando de la ciudad de Paris.

Anne Hidalgo, Alcaldesa de Paris,

Anne Hidalgo. Alcaldesa de París,

 

Estos datos históricos y su cronología serán sufrientes para armar una nueva historia, donde la Alcaldesa de Paris, hace las funciones de Rey, en el papel de pícaro estafador situaremos  a Jeff Koons  y como hilos de seda invisibles utilizaremos “el arte” y así ,  nuestra hidalga reina de Paris, tendrá que decidir, ante el regalo del  pícaro Jeff Koons,el monumental ramo de tulipanes, ” Si el arte está desnudo”.

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Jeff Koons y su ex. esposa Cicciolina, en París en 1991

Como en el cuento de Hans Christian del que hacemos referencia, los consejeros del reino tuvieron pánico en demostrar su bajeza espiritual, en el caso de no poder ver el arte de la monumental obra Racimo de tulipanes: las consecuencias de ello podrían traer serias consciencias; no ver los finos hilos de oro de esta obra después de haberlos visto en la fuente de Duchamp, sería un ultraje solo igualable, a cuando en la primera exposición pública de la “Society  of Independent Artists”  de 1917 en Nueva York, fue rechazado por inmoral el célebre urinario del artista francés . A la reina de París, sin embargo, no le interesaron las consecuencias espirituales de su ceguera, el rey no gobierna sobre el espíritu de las gentes, sino sobre a las arcas que sostienen el reino. ¿Como afectaría a éstas no ver los finos encajes de “arte” con el que el señor Koons construyó su obra?  ¿Cuántas obras de arte  habría que desnudar de los museos reales?, se planteó la reina ¿Sería necesario entonces proclamar el desnudo del impresionismo francés, el  dadaísmo de Hugo Ball,  el cubismo de Picasso el pop art de Warhol… será mejor que no, pensó, mis ojos distinguen el arte del “ramo de tulipanes”  a pesar de la posibilidad de dejar a Paris desnuda.

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Ramo de tulipanes. Jeff Koons

Y así, en esta pequeña historia nuestro querido artista Jeff Koons traspasa los límites del arte  y teje un invisible e histórico hilo de oro entre su “racimo de tulipanes” y la Estatua de la Libertad. Y ante este nuevo hito del arte contemporáneo solo cabe generar el mismo dilema que Anderson planteó en su apólogo. “No tiene por qué ser verdad lo que todo el mundo piensa que es verdad”, “No hay preguntas estúpidas…”

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Ilustración de Vilhelm Pedersen (1820 – 1859