El mundo de la relojería se ha caracterizado desde siempre por su constante evolución tecnológica y para los verdaderos amantes de la relojería su verdadera esencia está precisamente en eso: en la mejora y desarrollo de sus complejidades técnicas para dar respuesta  a los retos y necesidades que los hábitos de vida van planteando al usuario de los guardatiempos. Por el contrario, hay otros aficionados que prefieren el componente estético antes que la evolución de maquinarias y estructuras mecánicas de los mismos, Un reloj atractivo que refleje la personalidad del que lo lleve es un símbolo muy destacable de elegancia y autenticidad. Y existe un tercer grupo de aficionados que buscan ambas cosas a la vez y que, por consiguiente, ese mecanismo que llevan adherido a su muñeca traspase las barreras del tiempo y se convierta en un modelo icónico de generación en generación.

Estos son, a nuestro juicio, los diez relojes que han conseguido por méritos propios traspasar este estatus de excelencia y se han convertido en mito de la industria relojera. Su forma de alcanzar dicho estatus proviene de diferentes motivos. He aquí algunas de esas razones.

Omega Speedmaster

Durante bastante más de medio siglo, el OMEGA Speedmaster ha sido testigo de acontecimientos que probaron los límites de la resistencia física y el valor humano, incluidos el primer alunizaje de una nave tripulada, en julio de 1969, y cada una de las misiones espaciales tripuladas de la NASA, desde marzo de 1965. ¿Suficiente razón parece, no?

 

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Rolex submariner

Posiblemente el reloj más imitado de la historia por la competencia y más falsificado también. El icono de la casa Rolex tiene además el beneficio de que sus modelos suelen revalorizarse en el mercado secundario de subastas y particulares. Hubo un día en que el propio James Bondo portó uno, pero por necesidades del “guión fue reemplazado por un Omega seamaster”, todo un quebranto para los incondicionales de la casa.

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Tag Heuer Mónaco 

¡Y lo bien que le quedaba a Steve Mcqueen en Grand Prix! Era a la muñeca lo que la gabardina a Cary Grant. Su tono desenfadado y aventurero combina bien con la elegancia del diseño cuadrado de sus formas y acabados. Lo mismo da que lo luzcas debajo de un mono de piloto que escondido tras las mangas de una camisa y de una chaqueta de nivel. El caso es encontrar la excusa para enseñarlo a la primera ocasión que se pueda.

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Breitling Navitimer

El rollo piloto por excelencia. Te otorga un toque muy masculino aunque no hayas pilotado ni el avión del tiovivo del pueblo. No te asustes si solo utilizas un diez por ciento de las funciones que despliega. Le sucede a la mayoría. Lo importante es que portas un reloj que ya ha dejado de ser un producto de alta tecnología para convertirse en un símbolo de dinamismo e intrepidez. Visible a la larga distancia, no todo el mundo lo luce igual.

 

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Audemars Piguet   Royal Oak

El mítico modelo de caja octogonal. Al principio nació con muchas reticencias y dudas por lo agresivo e inhabitual de su diseño, luego se convirtió en uno de los relojes más admirados y respetados por crítica y público, como suele decirse. Al principio solo para iniciados, después se extendió su uso y apareció el fútbol, la formula uno, y demás entretenimientos para hombres. Casi treinta años marcando tendencia.

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Casio

El ochentero, el mítico, el que no tiene apellido porque nadie le puso nombre sino número de serie y no lo recuerda ni el tato. ¿Quién no ha llevado el pionero Casio de la era digital, la de los 80? Tan liviano y multiusos, con su correíta de goma que te dejaba marca en la muñeca y olor a caucho cuando te lo quitabas, con sus alarmitas y lucecitas, y a un precio inmejorable. Pues como ya sabéis volvió, ¿para quedarse?

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Swatch

Otro antepasado conocido por todos y que posee una historia con mucha más miga de lo que creemos. Detrás de este reloj de plástico, de diseños vivos y variados, se esconde el reloj que salvó a la todopoderosa industria relojera suiza de la desaparición. Hablamos de la guerra del cuarzo, cuando apareció en escena ese material barato y que era capaz de ejercer de batería durante mucho tiempo dejando de lado los costes brutales de los relojes equipados con tecnología mecánica, es decir, los suizos. Marcas como Omega, Longines, Tissott, Certina, estuvieron a punto de desaparecer y otras corrieron peor suerte como Cyma o Cauny. Estos relojes lucharon por combatir a las tropas del Japón con sus cuarzos suizos como armamento y lograron detener al enemigo que ya estaba a las puertas, a punto de adquirir todas esas marcas antes citadas (Seiko estuvo a un tris de hacerse con ellas). Finalmente la revolución Swatch acabó con adquirir la mayoría de la industria relojera y reafirmarla en lo que actualmente hoy es. Nunca tantos debieron tanto a tan pocos- Churchill-Hayek dixit-.

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Seiko five

No podríamos dejar fuera de la lista a los reyes del tiempo en el Japón. Una de las marcas mundiales que más han cuidado sus desarrollos tecnológicos y que más han evolucionado creando verdaderas maravillas de la ingeniería industrial. Y dentro de Seiko no es fácil elegir: sus divers, sus cronógrafos ultraprecisos, el Astron, primer digital de la historia. Pero vamos a elegir uno cualquiera de la serie five (5). Esos de las cinco funciones a un precio espectacular. Cinco, por sus características. Automático, resistente al agua, resistente a los impactos, día del mes y de la semana. Algunos de ellos son joyas de museo y alcanzan en el mercado secundario elevadas cifras. Gracias a ellos mucha gente se inicio en el mundo de los relojes automáticos. Sus fans suelen ser más fieles que los del Real Betis Balompié.

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Cartier Santos Dumont

Con él, Santos alcanzó el rango de un clásico que desafiaría las leyes del tiempo. Con él nació uno de los primeros relojes de vuelo de la historia. Uno de los pioneros de la aviación, el brasileño Alberto Santos le pidió a Louis Cartier a principios de siglo que le crease un reloj con el que poder leer la hora sobre su muñeca en pleno vuelo y así no desatender los mandos del aeroplano. Este clásico es el buque insignia de la casa francesa y un símbolo del lujo elegante de hombres y mujeres que lo portan por igual.

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