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La deformación pictórica o la ambigüedad, la violencia y la belleza, son algunas de las características de la obra pictórica de Francis Bacon. Algunas obras del dublinés se muestran en los museos más importantes del mundo, siendo uno de los pintores más cotizados en el mundo. Ahora la Staatsgalerie de Sttuttgart expone la obra de este artista en la que es una las exposiciones monográficas de Bacon más importantes de la historia. Más de treinta pinturas, a las que hay que sumar dibujos y documentos que rara vez se exponen, comprenden esta muestra. Habitaciones invisibles es un repaso a la obra del irlandés, temas fantasmales, obras con una carga emocional para el espectador, en donde tienen cabida algunas de las pinturas más emblemáticas del artista. Trípticos, obras poco comunes en papel y pinturas de gran formato, prestadas por museos como el Thyssen-Bornemisza (Madrid), el MoMA (Nueva York) o el Museo Hirshhorn (Washington), recorrerán la obra de Bacon, distinguida por su carácter expresivo ya la construcción de espacios visuales, la dramatización de los temas que trata o los temas arquitectónicos. El color se suma a la vulnerabilidad de la figura representada por el artista, atrapando en las habitaciones, como jaulas invisibles, dotando de una carga psicológica presente en las obras, y que atrapa al visitante. Invisible rooms, nombre que recibe la exposición, se centra en esas habitaciones invisibles que Bacon creaba sobre sus personajes, atrapándolos e invitándonos a entrar a nosotros también, a entrar en un mundo original y provocativo a través de la deformación pictórica. El programa de la exposición se complementa con la visualización del documental Love Is The Devil:Study For A Portrait, seguido de una conversación entre Francis Bacon y el curador K. Redzisz, grabado en 1994