Cada vez se investigan más los vínculos entre indumentaria y arte, como campos de la práctica social comunicativa, en donde la imagen, la experimentación, la estética y la singularidad confluyen en el diseño de autor en particular. Constituidos como campos, el de la Moda y el del Arte, tienen su propia lógica de funcionamiento.

Un fenómeno del Siglo XX

Dice la estudiosa Paula López que “la Moda es el fenómeno de la masividad: algún gusto, práctica, objeto o forma de vestir que se adopta extendidamente; es efímera, transitoria, cambia con periodicidad, se nutre del consumo y se difunde por medios multitudinarios y es por esto que su presencia se ha visto acentuada con la Revolución Industrial y los medios de producción del capitalismo e incentivada a través de la cultura de masas del siglo XX”.

¿Es el modelo único una obra de Arte?

La Alta Costura ha sido la del modelo único y el genio del creador. En esta concepción, la orientación del modelo hacia la obra de Arte, es donde se hace preciso señalar cuáles son las sutiles diferencias que distinguen a la Moda del Arte. Constituidos entonces como campos, el de la Moda y el del Arte, cada uno tiene su lógica de funcionamiento. En el campo del Arte, es la obra de Arte, como producción del modelo único, la que también se caracteriza en parte, con el juego de la firma, como en la alta costura. El autor es la entidad que le brinda identidad y valor a la obra, al vestido, al modelo. La Moda tiene que reinventarse constantemente a sí misma y proclamar un nuevo estilo que suplante al anterior. El Arte moderno, en cambio, empieza a existir solo cuando sus formas progresistas son canonizadas, tal como afirma James Steele.

Sin embargo, para la socióloga María Valeria Tuozzo, la intersección de los campos del Arte y la Moda se manifiesta de diversas maneras. Cada uno de los campos se ve alimentado por lo que emana del otro: la masividad de la Moda para la obra de Arte, el aura cultural de la obra de Arte para el diseño en la Moda. Esta transferencia ocurre de varias maneras: el artista que deviene en diseñador de Moda. Un ejemplo es la indumentaria de caballeros de Giacomo Balla de 1914, que cita sus propias pinturas; el diseñador que emplea artistas para la decoración de sus trajes, como cuando Salvador Dalí trabajo para Elsa Schiaparelli en 1937; la Moda convierte un estilo contemporáneo de pintura en diseño decorativo de un vestido, como en la colección Pop Art de 1966 de Yves Saint Laurent; la presentación de una colección en cuadro viviente artístico-histórico, como en la pasarela de Viviente Westwood de 1994, que referenció las obras de Winterhalter y otros artistas del Segundo Imperio; y la interpretación de una publicación u otras formas mediáticas de promoción, que inserta a la Moda en un ambiente de Arte, como las fotos de Kart Lagerfeld de 1997, que deliberadamente copió motivos de la Bauhaus.

Foto: Claudia Roscelli mnn://art TAI #Transformadores

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En millennialsart hemos querido hacer una apuesta personal en la fusión entre el arte y la moda, como pretexto, la coincidencia del final de Madrid Fashion Week  y el inicio de  la reciente celebrada semana del arte de Madrid, produciendo un pequeño fashion film o dirigido por nuestro project manager Javier Cea y la participación de  alumnos del Master de Cinematografía de la Escuela Universitaria de Artes TAI, una intervención entre moda y arte contemporáneo, ambos como objetos únicos y cargados de excelencia. La moda nupcial elegante y de hermosas líneas clásicas de un traje de la diseñadora Beatriz Álvaro y la obra original de Banksy (expuestas en la reciente y excelente feria de Nuevo Arte Contemporáneo Urvanity). La proximidad de ambas se constituye en un simbolismo absolutamente cirlotiano, la moda como un arte aplicado a una idea, como cometido feliz y muy serio, lleno de sonrisas serias, como consigna en acertada expresión la artista Dalila Puzzovio.

Foto: Claudia Roscelli mnn://art TAI #Transformadores

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Con mayor frecuencia se puede consignar una confluencia de estos campos con mucha actualidad: las exhibiciones de Moda en museos y galerías, ámbitos que fueron tradicionalmente reservados para el Arte. El compromiso de la Moda con el Arte contemporáneo es también curatorial, esto es, en exhibir -a menudo experimentalmente- indumentaria en museos y galerías, equiparando Indumentaria y Arte en exhibiciones sobre objetos materiales o nociones de belleza, o usando a la industria de la Moda para financiar proyectos artísticos. Esto implica el posicionamiento de la Moda en la cultura contemporánea como una entre muchas manifestaciones intercambiables. El uso de los materiales básicos de la Moda (textiles, telas) y significativamente, sus modos de representación a través de fotografías, desfiles, y más, es usado en el arte contemporáneo para acompañar la puesta en escena de la industria cultural en la modernidad. La Moda que ha visitado las galerías y los museos, también lo ha hecho con propuestas muy personales y singulares de experimentación. También pueden citarse eventos que, con la plataforma de una institución, ha salido a espacios urbanos.

FashionFilm - ClaudiaDRoscelli - 39

Epílogo

La reconversión en estos campos, el del Arte y el de la Moda, genera nuevas prácticas, nuevos perfiles e identidades en formación. Nuevos y renovados capitales simbólicos enriquecen a ambos campos y los proyectan en múltiples acciones, no sin entrar en conflictos y resistencias; por ejemplo, al momento de denominar la práctica y encuadrarla dentro de uno u otro campo.
Lo global y lo local, lo Artesanal y lo industrial, lo culto y lo popular por nombrar algunos binomios que se enfrentan en estos campos se ponen en juego en las luchas simbólicas de las que habla Bourdieu en búsqueda de legitimación. Continuar reflexionando acerca de las diferencias y similitudes que plantean estas prácticas desde la durabilidad de la creación artística frente a lo efímero de la Moda son tareas para poder así generar más conocimiento sobre el ser humano y su subjetividad.