Entramos en territorio taxonómico y nos gusta recapitular en nuestra memoria lo que a nuestro modesto juicio fueron las exposiciones que más nos gustaron durante el pasado año. Como siempre, en estos ejercicios memorísticos,  nuestra percepción es caprichosa y, a riesgo de dejarnos nombres en el tintero, nos atrevemos resaltar estas diez expos, aunque pudieron ser más muchas más (Laura Ramis,  Middel, Paul Graham, Farkas, Melanie Smith, Aitor Saraiba, Michael Chow, Didziapetris…)

Mónica de Miranda en Sabrina Amrani

La obra de Mónica de Miranda puede entenderse como un agente que conecta continuamente los procesos artísticos con la condición transitoria del espectador. Independientemente de los temas que investigue o de las reflexiones sociopolíticas que atan en su identidad un sentido real y emocional con el lugar y la historia de quienes lo habitan, sus obras contienen parte de su experiencia autorreferencial pero no siempre autobiográfica, porque no es un testimonio del viaje sino de alguien que se reconoce en la transición y en el cambio territorial. En este sentido la exposición Atlantic – Journey to the center of the earth (Atlántico – Viaje al centro de la tierra) es ejemplar de su proceso de trabajo por dos razones principales. La primera está presente en el título en la que podemos inferir dos planos aparentemente contradictorios, siendo el primero la palabra que determina una masa geográfica inmensa y mutante que es el Océano Atlántico; y el segundo es el Viaje al Centro de la Tierra, una referencia a la obra utópica de Julio Verne que le es cercana a la artista. El volcán es una presencia que se eleva en el paisaje y es también una imagen recurrente en la imaginación colectiva y la representación visual a lo largo de la historia. Pero en esta obra de Mónica de Miranda es ante todo un signo que presenta una segunda piel que modela y transmuta el paisaje, no sólo por el manto visual que cubre todo en un alivio de cenizas, sino porque anuncia una experiencia interior y orgánica que reside en un lugar desconocido -tan cerca del centro de la tierra- como si este modelo fuera una construcción imaginaria y ficticia o una matriz geológica dada.  Y como construcción de ficción, la serie de fotografías intervenidas, pigmentadas y enceradas, titulada “Bedrock”, rescata esta materialidad intermitente que, mientras que está presente, se funde en la imagen impresa afirmando en el gesto de la artista la intervención sobre la imagen como grabación de un viaje; un tiempo que se actualiza en su finalización.

Atlantico-Sabrina-Amrani

Daniel Canogar presenta Fluctuaciones en la Sala Alcalá 31 de la Comunidad de Madrid

“Fluctuaciones”, comisariada por Sabine Himmelsbach y organizada con la colaboración del Museo Universidad de Navarra, puede verse desde el 29 de noviembre de 2017 hasta el 28 de enero de 2018. Se trata de una de las muestras que más expectativas ha generado dentro de la programación de la CAM. El artista, quien siempre ha llevado a gala su condición de madrileño, presenta una muestra de 24 obras canónicas de media-art. ‘Fluctuaciones’ alude a las inevitables transformaciones que la tecnología continuará aportándonos. Las viejas oposiciones de analógico versus digital, cuerpo versus medios, se han desintegrado para conformar unidades que cooperan entre sí dentro de un único sistema. La exposición ofrece una reflexión sobre un mundo en flujo: un mundo de memorias fugaces, de cambios en los medios y de corrientes de datos en constante crecimiento. En las instalaciones y videoanimaciones de la exposición Canogar aborda el impacto de las tecnologías en la sociedad, el paso de los sistemas electrónicos a digitales e indaga en las interconexiones entre los seres humanos y la tecnología. Entre las piezas destaca Sikka Ingentium, una videoinstalación escultórica de gran formato compuesta por 2400 películas en formato DVD que configura un mosaico audiovisual de gran espectacularidad cargado de alegorías y metáforas abstractas de nuestro pasado cinematográfico al integrarse en el mundo del bit y los lenguajes logarítmicos.  Cannula, otra de sus obras, parte de los vídeos más vistos de Youtube para proyectar una composición líquida relacionada con el expresionismo abstracto.

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Marta Barrenechea en Rafael Pérez Hernando

Segunda individual de Marta en la galería RPH. Esta vez sus obras se han cerrado más, su producción es más concreta y definida. Utiliza unas pequeñas formas que repite, y que en ocasiones borda con dificultad y esfuerzo en el centro del lienzo, para luego ir pintando alrededor de manera concéntrica, elementos que no podemos decir que sean geométricos. Alrededor de ese pequeño “lazo”, “maceta”, o fragmento de una “manta”, girará la composición. Al final, cuando llega a los bordes del cuadro, siempre lo “enmarcará” pintando sobre la propia tela un listón de madera que hace de marco, a modo de trompe-l’œil. Marta es partidaria de mostrar grupos de obras juntas, pegadas las unas a las otras. No hemos compartido esta visión. Sus piezas individuales, tienen una vida propia de la que carecen en grupo. O al menos eso nos parece. En esta ocasión va a utilizar bastidores de madera para tensar sus telas. Éstas forman un conjunto de pequeños altares primitivos y festivos, donde alguna vez uno puede desear poner flores a sus seres queridos.

5. Marta Barrenechea. Sin título, 2017. Óleo y bordado sobre lino. 60x50 cm

Norman Foster, futuros comunes en Fundación Telefónica

La exposición ‘Norman Foster. Futuros comunes’ tiene como objetivo acercar la obra del arquitecto y su visión del futuro a un público amplio, al mismo tiempo que mostrar sus fuentes de inspiración. La muestra se centra en las continuidades en el trabajo de Foster y confirma cómo el futuro y el pasado pueden inspirar el presente. Desde sus primeras obras, hace más de medio siglo, la arquitectura de Norman Foster ha procurado utilizar el conocimiento técnico para prefigurar el futuro y para superar barreras físicas o sociales. Inspirándose tanto en las construcciones históricas como en los avances científicos, sus proyectos reconcilian tradición y modernidad, inteligencia urbana y capacidad transformadora, excelencia estética e innovación tecnológica. De las intervenciones en edificios patrimoniales a los proyectos de habitáculos en la Luna, la obra de Foster recupera la memoria del pasado y anticipa las necesidades del futuro sin dejar de estar sólidamente arraigada en las demandas y urgencias del presente. Las propuestas de Foster, tanto para los nuevos espacios de trabajo o la cultura, la atención a los pacientes de cáncer o a las poblaciones carentes de infraestructuras como para desarrollos urbanos sostenibles o rutas elevadas para ciclistas, estimulan el empeño por hacer nuestras ciudades más habitables. Todo ello bajo el signo de la sensibilidad social, de la apertura al cambio y de la innovación. Así, esta exposición de Norman Foster en España tiene lugar bajo los auspicios de Fundación Telefónica y se sitúa en Espacio Fundación Telefónica, un edificio que fue un modelo de innovación en su día, el primer rascacielos construido en España y cuya formidable estructura se subraya con el montaje de la muestra. En ella es también apropiado que el ámbito central de la misma lo ocupen un conjunto de artefactos voladores, desde el planeador a la cápsula espacial, que son a la vez inspiración para estas arquitecturas livianas y emblema de un mundo acelerado en cambio permanente.

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“Pendulum” de Line Gulsett en cámara oscura

Pequeñas pero significativas huellas son añadidas de forma continua a los procesos neuronales que definen nuestra memoria. Todos ellos juntos pueden crear una repulsiva superficialidad experimentada como una masa homogénea de impresiones virtuales. Leves representaciones de materia flotan en un reino virtual sin comienzo ni final. Carentes de pasado, presente o futuro. El mundo digitalizado puede verse como un indeseado caos de unas casi idénticas entidades comportándose como partículas brownianas en un espacio casi sin límites. Esta exposición describe un entorno contemporáneo que parece especialmente hostil para aquellos que intentan crear con la pintura una impresión más duradera sobre el lienzo. En su trabajo, Line intenta subrayar aquellos momentos de una importancia formativa para el crecimiento de una identidad singular. Los juegos intuitivos de los niños y las interacciones lúdicas son puestas en comparación con la compleja desconexión social que es a menudo parte de la madurez. Ella también se aventura en la memoria de la infancia, incluyendo la angustia y los deseos de pertenencia, pero también la lucha por una cierta independencia de carácter casi heroico. Describe la forma en que el recuerdo de un periodo especialmente frágil en tu vida siempre se ve alterado por un determinado estado de conciencia. Line intenta pintar la manera en que sentimientos de alta intensidad pueden distorsionar la misma experiencia espacio-temporal. Estos pensamientos toman forma en cautivadores lienzos en los que la abstracción formal y las referencias a la historia del arte comparten un espacio pictórico con niños que corren y con los típicos atributos de juegos como la rayuela, la comba, y la natación.

Line Gulsett_Bypassed_camara oscura

NICOLAS GROSPIERRE EN ALARCÓN CRIADO

Compuesta de dos series distintas pero fuertemente imbricadas, Heliosophia presenta obras que plantean una relación ambigua con el sol (la luz en general), como una fuente capaz de generar imágenes, pero también como un agente destructivo de las mismas.

El primer grupo de obras, Heliographia, son composiciones geométricas abstractas realizadas sobre grandes superficies de terciopelo. Lo que podría parecer  una obra pictórica es de hecho la acción directa del sol durante varios meses alterando el tono monocromo del terciopelo. Durante este tiempo, formas opacas fueron colocadas sobre la superficie y se movieron periódicamente, actuando el sol sobre las partes expuestas. Técnicamente se trataría de una especie de fotografía sin papel, sin película, sin cámara incluso, siendo la incidencia de la luz solar sobre la superficie el único principio activo de estos trabajos.

La segunda serie de obras, Heliópolis, es un conjunto de fotografías de edificios modernistas de diferentes partes del mundo, cuyo denominador común es que todos ellos han sido destruidos, cada uno por razones diferentes y específicas. Estas fotografías pertenecen al renombrado archivo “Modern Forms” que el artista viene realizando desde hace casi dos décadas y que recientemente fue publicado por la prestigiosa editorial Prestel.

Sin embargo, en esta ocasión las impresiones presentan una peculiaridad. Su proceso fotográfico ha sido intencionalmente no fijado, de tal manera que cuando se muestra al público, es decir, cuando se expone a la luz, la imagen comienza a desvanecerse paulatinamente. Aquí la luz es una fuerza destructiva que hace desaparecer ante nuestros ojos edificios que en la realidad ya no existen.  Ambos proyectos reivindican la paradoja de la destrucción como acto creativo, el capital simbólico de la destrucción de un objeto. De hecho, se puede considerar que las composiciones heliográficas son, desde un punto de vista técnico, el deterioro de una pieza de terciopelo originalmente intacta. Por otra parte, las fotografías de Heliópolis son probablemente más que un simple conjunto de imágenes que documentan edificaciones inexistentes: su fragilidad, su carácter autodestructivo – dado que cuanto más tiempo están expuestas más se acelera su deterioro – es lo que le otorga un sentido inédito al trabajo.

Nicolas Grospierre.Heliografia I (green), Velvet mounted on wooden board, 100x90 cm, 2016

Sergio Prego en el CA2M

El Centro de Arte Dos de Mayo de la Comunidad de Madrid mostró una pieza de escala monumental, High-Rise, de Sergio Prego que supone un gesto artístico específicamente concebido para investigar las potencialidades del nuevo espacio expositivo de tres plantas de altura abierto en el corazón del museo en la primera fase de Acupuntura. A medio camino entra la escultura y la arquitectura, High-Rise está formada por diferentes módulos de forma geométrica regular: una serie de tetraedros realizados con membranas neumáticas de plástico transparente que habitan el espacio del museo. La monumentalidad de la obra contrasta con la inmaterialidad y la ligereza de su material: su forma ejerce presión sobre el enorme espacio al tiempo que su apariencia efímera subraya su carácter de instalación específica y temporal. Prego experimenta de este modo sobre la ocupación del espacio y pone en cuestión la materialidad del objeto artístico a través de una performatividad implícita en su colocación en el espacio. Sergio Prego (San Sebastián, 1969) es un escultor vasco, perteneciente a la generación gestada en el espacio de experimentación de Arteleku en San Sebastián. Durante más de una década estuvo instalado en Nueva York, donde fue durante años el único artista dentro de un grupo de ingenieros y arquitectos que componían el estudio del clásico del arte conteptual Vito Acconci. A lo largo de su trayectoria ha venido cuestionando y reformulando su adscripción a esa tradición, la de la performatividad y la crítica institucional del arte de los años 60 a través del vídeo, la intervención espacial, la escultura y la arquitectura neumática.

sergio prego

RAFAEL CANOGAR “Ayer hoy” en el CEART de Fuenlabrada

La exposición RAFAEL CANOGAR “AYER HOY”, plantea un acercamiento a la obra de este fundamental artista, Rafael Canogar (Toledo, 1935), a través de una completa revisión de su trayectoria. Una muestra de tipo retrospectivo que pretende mostrar, mediante la medida selección de diversas obras de diferentes períodos, cómo las búsquedas de Canogar, en el pasado o en la actualidad (de ahí el “ayer hoy”), han sido las de un artista constante. Seleccionando unas sesenta pinturas de medio y gran formato, desde su período de formación, años cincuenta, viajero entre un cierto novocubismo y la influencia de Miró o Klee, para devenir uno de los capitales protagonistas del arte otro, siendo protagonista de la creación junto a otros artistas españoles del grupo “El Paso”, algo que se muestra en el capítulo “Circa 1957. La materia y el signo: el arte otro”. Su indagación en torno a las imágenes y la representación ocuparía el tercer capítulo de la exposición, bajo el epígrafe “Circa 1968”, un momento de sonoro fechado donde la exposición quiere subrayar la vigencia del arte de Canogar en un Centro expositivo, como el CEART, que ha mostrado exposiciones vinculadas al arte urbano. Partiendo de las obras de 1975, capítulo cuarto, el artista reflexiona en torno a la materia y las formas abstractas, con un notorio aire construido, llegando a las construcciones de los ochenta. De este modo, ocupando unos dos tercios de la exposición, esa revisión arribaría a la actual producción de Canogar, últimos diez años, planteando el artista complejos escenarios pictóricos de extraordinaria lucidez. Luces saturadas y campos de color arrastrados, a veces pareciere de aire ígneo, pintura como revelación casi inefable, componen un momento extraordinario de su producción. Este último capítulo cerraría la exposición con un conjunto de cuadros de gran formato (2 x 4 m.) que ocuparían por completo una de las salas del CEART, subrayándose cómo el oficio de Rafael Canogar, -ayer u hoy, de ahí el título-, ha permanecido indeleble. Además, mediante una incesante investigación, el encierro diario en el taller, su arte ha constituido siempre una extraordinaria vindicación del oficio de pintar, el don del arte. En buena parte la exposición procederá de la colección del artista, acompañando algunas colecciones privadas y museos como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

rafael canogar

Picasso / Lautrec en el Museo Thyssen

El Museo Thyssen presentó Picasso/Lautrec, la primera exposición monográfica dedicada a la comparación de estos dos grandes maestros de la modernidad. Aunque su relación artística ha sido reiteradamente establecida por la literatura y la crítica contemporánea esta es la primera vez que se confronta la obra de ambos en una muestra. La exposición, que reúne más de un centenar de obras de unas sesenta colecciones públicas y privadas de todo el mundo, plantea además nuevos puntos de vista de esta apasionante relación, pues no se limita al tópico del joven Picasso admirador de Lautrec en Barcelona y sus primeros años en París, sino que ha rastreado la pervivencia de esa huella a lo largo de la dilatada trayectoria del artista español, abarcando también su periodo final.

envio lautrec picasso

 

La más importante colección de arte hispano fuera de nuestro país se expone en el Museo del Prado

El Museo del Prado, con el patrocinio en exclusiva de la Fundación BBVA, ofreció al público la excepcional oportunidad de disfrutar de más de doscientas obras pertenecientes a Hispanic Society, institución con sede en Nueva York creada para la divulgación y estudio de la cultura española en los Estados Unidos de América. La Hispanic Society posee la más importante colección de arte hispano fuera de nuestro país, con más de 18.000 piezas que abarcan del Paleolítico al siglo XX, y una biblioteca extraordinaria con más de 250.000 manuscritos y 35.000 libros raros, entre los que se incluyen 250 incunables. Ninguna otra institución en el mundo, incluyendo España, permite por sí sola un recorrido tan completo por nuestra historia, arte y cultura. Piezas arqueológicas, escultura romana, cerámicas, vidrios, muebles, tejidos, metalistería, arte islámico y medieval, obras del Siglo de Oro, arte colonial y del siglo XIX latinoamericano y pintura hispana de los siglos XIX y XX se muestran en un recorrido cronológico y temático donde la pintura española, con obras tan relevantes como La Duquesa de Alba de Goya o Gaspar de Guzmán, Conde Duque de Olivares de Velázquez, entabla un fascinante diálogo con las colecciones del Prado. Con la presentación de esta muestra, que ocupa todas las salas de exposiciones temporales de su ampliación, el Museo del Prado –como ya hiciera con “El Hermitage en el Prado” en 2012- brinda a sus visitantes el privilegio de disfrutar de un museo dentro de otro. En este caso, la reforma de la sede de la Hispanic Society permite traer a España lo mejor de sus extraordinarias colecciones de arte español y arqueología, así como significativas piezas de arte islámico, colonial y del siglo XIX latinoamericano que, junto a documentos y libros manuscritos, ilustran el espíritu de su fundador. La extraordinaria selección de pintura incluye obras maestras como Retrato de una niña, Camillo Astalli y Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares de Velázquez, La Piedad del Greco, El hijo pródigo de Murillo, Santa Emerenciana de Zurbarán o la emblemática Duquesa de Alba de Goya, expresamente restaurada para la ocasión en el Museo del Prado con la colaboración de Fundación Iberdrola España. A estas obras se unen otras representativas del modernismo y posimpresionismo español de Zuloaga, Sorolla o Santiago Rusiñol. La selección de esculturas incluye, entre otras, la Efigie de Mencía Enríquez de Toledo del Taller de Gil de Siloé, la terracota de Luisa Roldán, el Matrimonio místico de Santa Catalina, o San Martín, una talla policromada de mediados del siglo XV.   La exposición mostrará también una importante selección de piezas arqueológicas, entre las que destacan joyas celtibéricas, cuencos campaniformes y un broche de cinturón visigodo. Completa el recorrido una significativa selección de artesdecorativas, con piezas de orfebrería renacentista y barroca, cerámica de Manises, Talavera y Alcora, o un delicadísimo Píxide de marfil con monturas de plata dorada. Junto a ellas, curiosas piezas textiles como un Fragmento de la túnica del príncipe Felipe de Castilla y una pieza de seda nazarí.

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Agathe Pitié en Michel Soskine Inc
Agathe Pitié se describe a sí misma como una Artista Punk Medieval. Su obra, inspirada en maestros illuminati de la Edad Media, se ejecuta mediante el método de representación llamado “Horror vacui” para crear una cosmogonía donde personajes míticos de la antigüedad conviven en un cercano diálogo junto a íconos de la cultura popular contemporánea del siglo XXI. A través de sus composiciones, leones, ciervos, cabras, caracoles, dragones, tortugas-ninja, conviven junto a criminales, soldados, bandas de mafias urbanas, reyes y reinas, en una alquimia personal donde un sol que llora, y una luna asombrada, o el fuego, flotan sobre escenas en conflicto. Las referencias que Agathe Pitié toma para su obra son infinitas, el espectador puede navegar sus dibujos como lo haría en internet, saltando de una referencia visual a otra, donde se unen de un curioso modo elementos que parecen inconexos. La disponibilidad y la velocidad a la que accedemos a la información en el mundo actual, ha cambiado profundamente la estructura y el funcionamiento de nuestra sociedad, como también el desarrollo personal de cada individuo. Una búsqueda simple en internet, nos provee acceso a una cantidad infinita de información que la artista reordena y elige. El carácter internacional y eterno de sus composiciones, es a su vez, un ejemplo claro de la cultura popular. La diversidad imaginada por Agathe Pitié, forma un sincretismo en el que cada narración se descompone desfragmentando clásicos modos de representación. Pitié navega internet, y también el lado más profundo de la web, saltando de enlace en enlace hasta encontrar detalles desde los que extrae datos. Su obra incorpora a través de una extensa investigación y por medio de un método de representación del medioevo, imágenes del mundo contemporáneo actual, y se transforma a su vez en un análisis antropológico del mundo en nuestros días.
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Spok Brillor en Kreisler

Primera exposición individual de Spok Brillor, en la Galería Kreisler de Madrid de la mano de Ink and Movement. Aprovechando los primeros openings de galerías en la capital, es obligado visitar la muestra de este gran artista cuya trayectoria en el mundo del graffiti no deja indiferente a nadie.
“Mi obra es fruto de una agitada trayectoria, un poliedro de múltiples aristas. A menudo hago uso del lenguaje figurativo, otras del abstracto; pero siempre manteniendo lo fantástico, el humor y la ironía. Tanto mis murales como mis pinturas son producto de un diálogo interno con el espacio urbano y la nostalgia por el graffiti primigenio”, comenta el propio Spok. En la obra de Spok confluyen muchos de estos asuntos, basándose ésta en dos dicotomías perfectamente definidas: Pintura vs. fotografía y taller vs. calle. Su intachable bagaje como escritor de graffiti ha esculpido un lenguaje plástico y conceptual que empuja su obra en múltiples direcciones, pero todas ellas apuntan hacia un lugar común: la ciudad y su erótica oculta. Una metrópolis ficticia y universal que esconde recovecos y experiencias sombrías pero que trata de definirse a través de reflejos y flashes. En todas sus pinturas hay un strip-tease iconográfico que contemplamos con cierta confusión; ya que, a pesar de la ultradefinición de sus obras, existen en ellas un gran porcentaje de ideas veladas, escondidas tras las cegadoras luces de lo artificial. Podríamos decir que su obra cumple las funciones de un espejo, pero a diferencia de esos artilugios que nos devuelven un reflejo fugaz, las imágenes de Spok retienen con alevosía muchas de las propiedades poéticas de la luz, sobre todo aquellas relacionadas con la opacidad y la transparencia.

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