Hasta el 8 de enero de 2017

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El Museo Guggenheim Bilbao ya ha rebasado el millón de visitantes con la  exposición Francis Bacon: de Picasso a Velázquez, inaugurada hace menos de un mes. Esta exposición compara al pintor británico Francis Bacon con los grandes maestros de la pintura española y francesa que inspiraron su obra. La muestra, titulada “Francis Bacon: de Picasso a Velázquez”, ofrece al espectador medio centenar de obras del artista británico, muchas de ellas que no se han visto nunca en España hasta ahora, junto a otras 25 de maestros clásicos y recientes de la pintura francesa y española que tuvieron ascendencia en su carrera. Entre ellos figuran los genios españoles Picasso, el artista que provocó que se iniciase en el arte de la pintura tras ver con 18 años una exposición suya en una galería de París; Goya, Velázquez, Ribera, El Greco, Zurbaran, Murillo, Zuloaga y Miró. Por parte francesa, Bacon siempre mostró su admiración por Degas, Manet, Gaugin, Matisse, Toulouse-Lautrec y Braque, entre otros. La exposición, comisariada por el historiador Martin Harrison, autor del Catálogo Razonado sobre Francis Bacon, exhibe sus obras desde sus inicios en 1929 (muestra el único de los cuadros que sobrevive de los dos que pintó ese año, un “Gouache”, ya que Bacon destruyó muchas de sus obras en las primeras décadas de su carrera), hasta los últimos que creó antes de su fallecimiento en abril de 1992 en Madrid. Tras muchos años de gestiones y paciente espera para conseguir reunir todos los cuadros mostrados en esta exposición, según ha revelado el director del Museo, Juan Ignacio Vidarte, en la presentación de la exposición, el Guggenheim ha logrado colgar en sus alas algunas de las obras esenciales de su carrera y otras muchas nunca vistas hasta ahora en España por pertenecer a colecciones particulares. Entre ellas, figuran un “Tríptico” de 1987, con la figura de un toro, un “Estudio de un toro”, de 1991; “Mar”, de 1953 y uno de los pocos trabajos que hizo sobre un paisaje marino; otro “Tríptico-Estudios del cuerpo humano”, de 1970, y “Pollo”, de 1982. Entre las obras esenciales de Bacon que el espectador podrá disfrutar en el Guggenheim Bilbao desde hoy hasta el próximo 8 de enero (y los días 22 y 23 de octubre de forma gratuita con motivo del 19 aniversario de su apertura), figuran su primer trabajo, el ya citado “Gouache”, de 1929, y el “Tres estudios para una Crucifixión”, de 1962, basado en obras homónimas de los pintores barrocos españoles Zurbaran y Murillo. También pueden contemplarse “Figura tumbada en un espejo”, de 1971, y el último de los seis “Estudio para retrato de Van Gogh VI” (1957), que pintó para expresar su admiración por el artista neerlandés.

Otro cuadro relevante que se exhibe en Bilbao es el titulado “Papa”, pintado en 1951, en el que hace su personal interpretación del retrato que hizo Velázquez del Papa Inocencio X en 1650, que no ha podido ser traído a Bilbao al pertenecer a la colección del Vaticano. En cambio, el Guggenheim Bilbao ha conseguido el préstamo de la copia que, del original de Velázquez, hizo en 1846 el artista francés Amédée Ternante-Leamire, que pertenece a la Embajada de Francia en Ciudad del Vaticano.

La exposición también exhibe el cuadro de Picasso “Composición (figura femenina en la playa)”, de 1927, que despertó la vocación artística de Bacon al verlo en la galería de París donde contempló la primera muestra de trabajos del genial pintor español, según ha revelado el comisario Martin Harrison.

En la muestra se puede apreciar la evolución que tuvo la pintura de Bacon desde las tonalidades oscuras y casi monocromáticas, al estilo del cuadro completamente gris de Picasso “Bañistas con el balón”, que se puede ver en la sala que abre la exposición, hasta el colorido de sus obras de los años 70 en adelante. La figura humana en sus distintas vertientes, desnudos y retratos, es el núcleo esencial de la obra de Bacon en la que el espectador podrá apreciar la visión descarnada, y a veces violenta, que del individuo tenía el artista británico. En los desnudos, apunta el comisario de la muestra, predominan los personajes aislados en posturas cotidianas que el autor deforma retorciendo los cuerpos de una forma extrema, dándole una nueva perspectiva a este género artístico.

Fuente: Museo Guggenheim Bilbao