“El artista tiene monólogos interiores que no necesita compartir con nadie”.

Diego Canogar, escultor y grabador, nace en Madrid en 1966. En 1986 inicia sus estudios de Bellas Artes, licenciándose por la Universidad Complutense de Madrid en 1992. Sus obras son como dibujos en tres dimensiones. La técnica, los materiales que emplea y la luz son los  elementos que se ocupan de dar color a sus obras, él se ocupa de darles forma. La naturaleza se configura como su fuente de inspiración, así como la geometría.  En sus esculturas, el contraste entre espacios vacíos o no juega con las texturas. Diego Canogar está presente en importantes colecciones y participa con regularidad en relevantes ferias de arte. Cuenta más de 20 exposiciones individuales y otras 120 colectivas nacionales e internacionales a lo largo de 22 años. Su padre, el pintor Rafael Canogar y su hermano Daniel, forman parte de la historia del arte de este país. Está casado con la también escultora Cecilia Liao y tiene dos hijas, Lisa y Sofía.

 

“Cuando el artista se convierte en artesano de sí mismo porque el mercado, una y otra vez, le demanda un mismo tipo de obra, es terrible”.

 

Las piezas y su estructura

“Mis bocetos no son muy precisos. Sí me gusta abocetar con el objeto de crear ritmos de extensión, para que la obra crezca. El proceso de trabajo no se puede inundar de bocetos, porque puede llegar a perturbar la creación. Muchos bocetos puede que no funcionen en una escultura. Los bocetos han de ser precisos en el uso de las escalas pero no ingobernables a posteriori”

“Lo que te dice si una pieza está finalizada es el tiempo mismo y la propia pieza que te advierte que a partir de ese momento todo es superfluo y la empeora. Mis piezas llegan a su final con menos complejidad que mis bocetos y no es por una imposibilidad física, que imagino podría dominarla, sino por una decisión intelectual. Media hora más de trabajo superfluo puede producirme una gran frustración”.

“El color no es importante para mí. Yo no escojo el color. Casi todas mis piezas son negras, o el color del mismo material, un no color, una no decisión. Me interesa la estructura por encima del color. No me gustaba simular el volumen mientras pintaba, recurrir a los tradicionales trucos pictóricos. Simular las tres dimensiones me molestaba. Por el contrario, las estructuras de soporte me empezaron a fascinar. Para mí menos es más. Tengo muchas piezas en mi taller que se han atascado y casi nunca las recupero. Algunas pocas veces sí puedo volver a ellas, pero tras mucho tiempo”.

“La luz no es un elemento definitivo en mi obra. Lo que me gusta de la escultura es que se tiene que enfrentar a cualquier situación y modifica la luz según dónde esté colocada. La luz es incontrolable y hace que la escultura cambie según sea la hora del día y el lugar. En algunas piezas he incorporado la luz artificial buscando determinados efectos. A veces las combino con mis no colores y se producen matices asombrosos”.

“No sé si una pieza puede hablar por sí misma. Ojalá pudiera. La persona que está instruida en esa disciplina  artística no necesita de muchas explicaciones. Mi padre me dijo hace mucho tiempo que los artistas que mejor entienden el trabajo de uno son los propios artistas que se dedican al mismo campo artístico.  Los agentes fronterizos como los galeristas, coleccionistas, críticos, comisarios, aficionados…, puede que no comprendan con exactitud todo lo que vean. Por eso las explicaciones extras sí que son interesantes ya que hoy se consume el arte de forma muy rápida y no todo el mundo tiene el tiempo de procesar en su cabeza miles y miles de obras de arte y conceptos para ser un verdadero conocedor”.

“Una pieza me lleva a otra. Siempre se me queda un poso de lo que podría haber hecho antes y durante el proceso de producción de la obra”.

 

Tres de sus obras: Esferas ausentes, Tetramorfo IV y Emergente

Esferas ausentes la produje para una edición de Art Madrid. Costó mucho producir, casi  cuatro meses. Tiene una gran complejidad técnica, pero creo haber obtenido un resultado muy positivo.  Llevaba años queriendo hacer esta pieza. Responde a conceptos muy intuitivos pero muy fundamentados técnicamente ya que resolví bien la parte de construcción durante el proceso de investigación. He conseguido efectos plásticos que pensaba que no lograría, como masas estiradas densas con zonas de circulación que se refuerzan a sí mismas, equilibrios entre las fugas y la materia. Me gusta el andamiaje que lo sustenta todo. Está hecha de acero corten y a pesar de su imponente aspecto sólo pesa unos treinta kilos. Es una pieza de exterior. La Galería Lucía Mendoza la gestiona”.

tetramorfa difusa 2016 fb

“Otra pieza que me gusta pertenece a la serie Tetramorfo IV.  Parte de un tetraedro y se va ensamblando poco a poco. Yo creo que es el paso previo a Esferas ausentes. Es bella y fuerte. Tiendo a que  las cosas queden firmes y controladas, que tiendan a la durabilidad. Mantengo como en las otras series los mismos conflictos: Estructuras firmes que se cierran sobre sí  mismas, no color, elementos geométricos primarios y la  sencillez que acaban dando la combinación de elementos complejos. Es mi idea del circuito de las cosas y materiales”.

“Otra obra es Emergente, perteneciente a la serie Losas. Estaba en Italia y observé determinadas zonas del Foro Romano que estaban destruidas. Lo roto se había convertido en naturaleza. Son como planchas acumuladas. Una vez más el tema de las esferas y agujeros. Es como una vuelta a mi infancia como cuando era un niño y en la playa me aventuraba en los huecos y cuevas. Te puedes perder y asfixiar por ellas pero por el contrario puedes disfrutar de la luz y el aire que se cuela por sus huecos”.

emergente

Nuevos procesos de producción en escultura

“Los veo bien y mal. Hay casos y casos. Me entristece cuando un escultor delega toda la producción a sus técnicos. Pierde el manejo de la parte física de la pieza. Trabajar con tus manos con la misma pieza física es hermoso porque es la mejor forma de que no se te escapen los detalles. El único límite que pondría es que es imprescindible que el artista esté sumamente encima de ese proceso, en cada parte del proceso. Lo éticamente correcto sería, quizá, que lo que un artista demande a sus colaboradores él sepa hacerlo, como poco, igual a ellos. Si no podríamos acabar en una impostura. Por eso suponemos que los grandes artistas de los que hablamos y que llevan a cabo estos procesos de producción son expertos conocedores de todo el recorrido técnico. Creo que un buen ejemplo sería el de un director de cine, quien controla sus equipos de expertos, y la película sigue siendo suya. Esto sería igual. Por el contrario hay pintores que hacen un dibujo y se lo dan a los escultores y que allá se apañen ellos. Un poco triste”.

Saga familiar

“No fue una carga dura, aunque podría haber sido. Al principio supe que iba a ser un problema y decidí que no lo fuera. Soy consciente que primero me abriría más puertas pero luego eso se podría volver en mi contra porque me iban a mirar con lupa y me estarían comparando  y exigiendo durante toda mi carrera. Por eso marqué mi propio camino y me hice lo más fuerte posible. Ser fiel a ti mismo y convertir las dudas en certezas”.

“No solemos hablar mucho de arte, si acaso al principio de mi carrera y eso hace muchos años ya, sobre cosas aisladas. Sí que busco en mi familia una opinión más periférica de lo que en ese momento estoy haciendo, una visión más global y no contaminada por la del propio creador.”

“Cecilia, mi esposa también es escultora. Tenemos la posibilidad de consultarnos y opinar de nuestros trabajos con respeto y amor. Ella intuye lo que yo intento conseguir y eso es muy interesante, porque  intentar meterse en la cabeza del otro es muy difícil y no sirve para cualquiera por buena voluntad que se ponga. A pesar de todo no me disgusta dar consejos a la gente, con modestia y advirtiéndoles de mis limitaciones”.

 Influencias

“Por delante de todos, la propia naturaleza. En cuanto a nombres te citaré éstos: Chillida, magnífico, un referente; Jaume Plensa, interesante, me quito el sombrero con la personalidad de sus obras; no españoles: Anthony Gormly, Richard Deakon y Daniel Schweitzer, por ejemplo.

Diego lijando enroscada nebula

El arte contemporáneo y los artistas

“El arte debe cuestionar los grandes temas contemporáneos, aunque  no puede resolver los mismos. Ha de ir más allá. Hay gente que hace de sus obras un ir contra algo, más que establecer unas redes de comunicaciones más sutiles e interesantes para la crítica social. El arte puede caer en el riesgo de oficializarse y perder su capacidad de impacto. El artista ha de estar abierto a todas las influencias y ser un reflejo de la sociedad pero con mucha personalidad propia y definida, independiente en la medida en que se pueda ser”.

“El tema de las ferias es un tema complejo. Las grandes ferias sí que reflejan básicamente el momento actual del arte, a pesar de que  no pueden estar todos los artistas y que lo que las galerías llevan es lo que funciona, porque esto es un mercado y está montado así. Son empresas. Hay una gran cantidad de artistas que no van a llegar nunca no porque no sean interesantes, sino porque no conectan con el suficiente público para que las galerías los representen. Un artista debe ser un comunicador eficaz y no todo el mundo puede o sabe serlo. Actualmente los artistas, o un segmento de los mismos, son sus propios empresarios y detrás tienen cientos de colaboradores y sponsors para producir de forma industrial grandes cantidades de producción que el mercado les solicita. Hoy es muy importante saber venderse a sí mismo, es la constatación de un hecho”.

“El arte es un poco como comunicar las neuras de cada uno a la gente. Lo emocionante es recurrente. Vuelve a lo mismo. Casi siempre”.

“Los artistas no somos tan vulnerables como la gente piensa, tenemos que tener una gran determinación para seguir adelante en un mundo tan duro. Trabajamos con sentimientos y de alguna manera intentamos que nuestro trabajo sea fiel a su propia alma, pero también se nos plantean disyuntivas difíciles de solucionar y a veces le damos importancia a cosas que no la tienen”.

“Al artista le gustan los retos y cuando alcanza lo fácil suele abandonarlo y pone su mirada en otros objetivos más difíciles. Cuando el artista se convierte en artesano de sí mismo porque el mercado, una y otra vez le demanda un mismo tipo de obra, es terrible. Necesitamos la complicación, la magia del misterio de los procesos difíciles”.

 

Momento actual

“Estoy satisfecho del proceso que he llevado hasta la fecha. Creo que he sido coherente con lo que yo buscaba a pesar de que aún queda camino por recorrer y quién sabe cómo se producirán los nuevos acontecimientos. Espero embarcarme en nuevos retos y proyectos, seguir investigando y emocionarme con los procesos de producción de mis obras. Una de las cosas que quiero llevar a cabo es un gran catálogo razonado de mi obra, que puede ayudar a sistematizar mi producción en donde estaría recogida toda mi investigación. Me apetece mucho”

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