La muestra ‘Toulouse-Lautrec y los placeres de la belle époque’ exhibe los 33 carteles del artista francés así como otra treintena de obras de coetáneos como Alphonse Mucha o Jules Cheret  La Fundación Canal va a centrar su temporada expositiva 2018 en artistas que han innovado en el tratamiento y concepción de la obra de arte.

La Fundación Canal acoge hasta el próximo 6 de mayo la exposición ‘Toulouse-Lautrec y los placeres de la belle époque’, una muestra que trae por primera vez a España una de las dos únicas colecciones completas que existen en el mundo de los carteles creados por el pintor francés Henri de Toulouse-Lautrec. En este caso, la colección procede del Musée d’Ixelles, en Bruselas.

“Toulouse-Lautrec fue el pionero más reconocido en elevar el cartel a la consideración de obra de arte; les presta una especial atención y cuidado, comparables a los que dedica a sus pinturas; y considera, incluso, que tienen un valor añadido frente a otras prácticas artísticas tradicionales, al respirar arte en la calle y capturar la mirada del transeúnte”, señaló el presidente de la Fundación Canal y consejero de Presidencia, Justicia y Portavoz del Gobierno de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, el día de la presentación de la muestra.

La muestra, que es de acceso gratuito, incluye un total de 65 carteles: los 33 de Toulouse-Lautrec (1864-1901) y otros 32 de algunos de sus coetáneos, como Alphonse Mucha o Jules Cheret. De esta manera, la exposición recorre algunos de los importantes cambios que la modernidad trajo en los últimos años del siglo XIX y principios del XX. Cambios que afectaron tanto al arte, la literatura y los espectáculos como a los usos sociales. Estos cambios se acompañaron de una nueva mentalidad, mucho más abierta y hedonista, lo que propició el disfrute de nuevos placeres surgidos y al alcance de un mayor número de ciudadanos.

CUATRO SECCIONES

Algo que la exposición trata a través de cuatro secciones. En la primera, ‘Los placeres de la noche’, la muestra transporta al visitante a la noche parisina que, gracias al aumento de población, se convirtió en una gran fiesta llena de espectáculos de cabaret, sensualidad, música y humor. Una noche caracterizada por la confluencia de las distintas clases sociales y un espíritu de libertad que encarnaron artistas como Aristide Bruant o Jane Avril, que se convirtieron en grandes estrellas de la época.  ‘Los placeres de los escenarios’, por su parte, refleja la popularización de las artes escénicas más cultas. A las salas tradicionales, frecuentadas por las clases acomodadas, se unen pequeñas salas que ofrecen un repertorio de espectáculos más amplio y popular. Nuevos espectáculos que empiezan a ser tema de conversación habitual y también una fuerte influencia en la moda.

La tercera sección, ‘Los placeres literarios y artísticos’, retrata la efervescencia artística y literaria, fruto de los nuevos aires modernistas y de la gran expansión de la imprenta y la prensa. La vida literaria y artística alcanza una popularidad inédita y se difunde por toda la sociedad. Numerosos carteles de esta época promocionan publicaciones, periódicos, obras teatrales y ferias de arte.

Por último, en ‘Los placeres modernos. El consumo’, los carteles muestran el nacimiento de la sociedad de consumo, que experimentó un gran auge gracias al aumento del poder adquisitivo de los ciudadanos y a la consiguiente expansión del comercio. El cartel se convierte en el medio preferido para publicitar los nuevos “placeres” del consumo, concebido desde el principio bajo un prisma artístico.

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