Como si de un sueño borgiano se tratara, París ultima su futuro templo para el estudio de la historia del arte y del patrimonio en la sede de su Biblioteca Nacional (BnF) de la calle Richelieu, donde hoy se presentó la rehabilitación en curso, que de momento liberó entre otros espacios la histórica sala de lectura Labrouste.

Richelieu 2020, el proyecto de renovación de la Biblioteca Nacional de Francia, es para muchos la obra más importante de los últimos seis años en cultura, y con un enorme presupuesto de 242 millones de euros, será inaugurada hoy por el presidente François Hollande. Y posteriormente abierto al público, ya que  en el antiguo reducto de los investigadores cohabitarán biblioteca, centro de estudios y museos. Un complejo museográfico sin parangón en el mundo.

Su bella ubicación de la calle Richelieu de París, en un recorrido que va del Louvre a la Opera Garnier, pasa por Artes Decorativas, los jardines del Palais Royal, la Comédie Française, es un punto clave del turismo de la capital.

Imponente, la sala Labrouste –por el arquitecto que construyó el edificio en 1859– con sus 1.150 metros cuadrados, nueve cúpulas, 16 columnas de diez metros y 400 plazas, acoge ahora la más importante biblioteca mundial de arte, arqueología y patrimonio, con un millón setecientos mil documentos –150.000 en acceso libre–, en ¡veinte kilómetros de estantes! El proyecto global reunirá en 58.000 metros cuadrados (35.000 corresponden a la biblioteca) más de veinte millones de piezas. Y como flamante atracción, los 150.000 volúmenes de la Escuela Nacional de Chartes. La escuela destaca en fuentes de la historia, codificación y decodificación, bibliografía e historia del libro, paleografía, archivística, filología latina y romana, historia del derecho y de las instituciones, arqueología medieval, historia de la arquitectura e historia del arte. Construida en 1868 por Henri Labrouste, esta monumental estancia de exquisita arquitectura reabrió sus puertas a mediados del pasado diciembre, tras su total restauración, y acoge a partir de ahora los fondos de la Biblioteca del Instituto Nacional de Historia del Arte (Inha). Creado en 2001, el Instituto es la más joven de las tres instituciones con sede ya desde hace varios años en Richelieu, donde el público dispondrá de cinco salas de lectura para consultar 22 millones de documentos. El proyecto del que se presentó hoy el final de su primera etapa está previsto que concluya en 2020, con la reapertura de otros de sus espacios famosos, como la Sala Oval, el Museo de las Monedas, Medallas y Antigüedades y las galerías Mansart y Mazarine. El gran público podrá descubrirlos los próximo 13 y 14 de enero, en un fin de semana de puertas abiertas especialmente dedicado a ello, con visitas, conferencias, proyecciones y actuaciones.

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