Hybrid es un festival y una feria internacional de arte emergente que tuvo lugar los días 24, 25 y 26 de febrero en las habitaciones del hotel Petit Palace Santa Bárbara de Madrid. Participaron 35 espacios de arte, desde galerías a espacios de arte híbrido y colectivo de artistas, ofreciendo una serie de propuestas independientes de arte emergente a nivel local e internacional. Hybrid hizo su primera aparición en la escena cultural madrileña en septiembre de 2016 como el primer festival de espacios de arte alternativos. En febrero ha vuelto a celebrarse, pero esta vez como festival y feria durante la semana más importante del arte contemporáneo español. El objetivo de esta nueva edición de Hybrid era posicionarse como una de las ferias más alternativas de la semana, tanto por la particularidad de su formato como su programa oficial de participantes y un programa paralelo de actividades donde primaba la hibridación de disciplinas.

Foto: Javier de la Iglesia. mnn://art. TAI Madrid Arte

Foto: Javier de la Iglesia. mnn://art. TAI Madrid Arte

Hybrid es una feria difícil. La desubicación de espacios artísticos en hoteles o centros comerciales, no siempre resulta adecuado. Las ferias corren el peligro de acabar convertidas en parques temáticos de dudoso gusto y en lugares incoherentes imposibles de contextualizar. En el caso de Hybrid no sucede esto. Sus tres directoras se han cuidado mucho de desarrollar rigurosamente el proyecto y situar las obras del centenar de artistas emergentes de siete nacionalidades en entornos agradables y accesibles para el aficionado, la mayoría muy joven, aunque pudimos ver a espectadores de todas las edades. Por encima de las individualidades ha primado el interés del bloque ofrecido, en donde las actividades paralelas han cobrado gran importancia por su originalidad y variedad de disciplinas como performances bien comisariadas por Mario Gutiérrez Cru (Acciones Hybridas), talleres y mesas redondas, una noche de música electrónica experimental, conciertos acústicos y sesiones de Djs vespertinas. Todo muy optimista.

Foto: Javier de la Iglesia. mnn://art. TAI Madrid Arte #Transformadores

Foto: Javier de la Iglesia. mnn://art. TAI Madrid Arte #Transformadores

Además pudimos contemplar la obra de artistas españoles de gran proyección como Francisco Buenavida, Juan Carlos Rosa Casasola, Verónika Márquez, Christian Lagata, Olga de Dios o Irene Cruz que expusieron sus nuevas obras. Los acompañaron artistas emergentes internacionales como Paloma Proudfoot, Angela Kaisers, Diora Reshetnikova, Dario Felicíssimo o Marcelo Macedo, entre otros. Algunos de estos nombres a buen seguro que les iremos conociendo poco a poco gracias a la notoriedad que irán alcanzando por la calidad de sus obras.
Haciendo honor a su nombre todo en Hybrid es híbrido. Si te descuidas todo se desconexiona con una gran facilidad,  pero de igual modo se reintegra bien en unas unidades de sentido temático que la dirección y el equipo curatorial logra construir. La mezcla de disciplinas artísticas y la mezcla de espacios expositivos es la principal característica de esta feria. Todo ello con la ayuda y participación del visitante favorecido por  las zonas comunes y el Salón #ImpulsArte, una cuidada selección de actividades, conciertos y performance que nos ha resultado muy agradable.

Foto: Javier de la Iglesia. mnn://art. TAI Madrid Arte #Transformadores

Foto: Javier de la Iglesia. mnn://art. TAI Madrid Arte #Transformadores

Además durante toda la feria se sucedieron conversaciones entre varios artistas que participaron en Hybrid, como Mikel Bastida y Christian Lagata, Eva San Juan y Pachi Santiago y Dalila Virgolini y Sofía Estévez en la serie “A solas con” propuesta por Efti y Galería Cero. Interesantes confrontaciones.

El Proyecto Quimera fue una iniciativa colaborativa entre seis proyectos/espacios de arte híbridos de Madrid  que ocuparon tres habitaciones del hotel Petit Palace Santa Bárbara. El equipo curatorial de la feria escogió seis proyectos artísticos que trabajaron en parejas en un ala del hotel. Es una iniciativa multipolar que trataba de justificar los espacios de exhibición no tradicionales, como era el caso de Hybrid. Sus ponentes afirmaron que el objetivo del proyecto era “reflexionar sobre las promesas del arte, sobre los problemas de la emergencia artística o sobre el engaño desde un punto de vista más filosófico”.

Todo lo que se ve y se exhibe en esta feria es abierto, se trata de espacios habilitados para crear, dialogar, comprender y sorprender. Las habitaciones, pasillos y escaleras supeditan y subordinan sus geografías en beneficio del arte contemporáneo (irregular, pero eso pasa en la mayoría de las ferias), de forma atmosférica sobre todo, por su naturaleza angosta y proclive a la estrechez. Es el precio a pagar por realizarlo en un hotel. Pero es una penitencia pequeña porque el resultado en líneas generales ha sido satisfactorio. Han sabido promocionar a artistas emergentes y de igual modo ha sabido promocionar el arte emergente entre muchos aficionados emergentes también. Por eso Hybrid merece mucho la pena y es de justicia reconocer a su equipo rector y a su patrocinador hotelero el esfuerzo que hacen por promover iniciativas como ésta. Y es que como dijo recientemente un crítico de arte “hace falta mucho arte en todos los lugares: en los museos, en recintos feriales, en hoteles y parques…” Y nunca sobra.