Gustavo Torner, artista vinculado al arte abstracto y a la llamada escuela conquense, ha sido galardonado con el Premio Nacional de Arte Gráfico 2016, concedido por la Calcografía Nacional de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. El anuncio se produjo durante la presentación de la exposición José María Sicilia. La Locura del Ver, que se acaba de inaugurar en las salas de exposiciones de esta institución.

El jurado del Premio Nacional de Arte Gráfico de la edición 2016 estuvo compuesto por Antonio Bonet Correa, Francisco Calvo Serraller, Estrella de Diego y José María de Francisco y Juan Bordes.

Torner, de 91 años, quien ostenta ya la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica, afirmó sentirse “muy agradecido y doy las gracias porque hay gente que ha confiado en mi obra, que es lo que más puede un artista desear”.

El jurado destacó la importancia y relevancia que este autor ha otorgado al dibujo y a la expresión gráfica incluyendo una temprana utilización de la fotografía y novedosas experiencias en la técnica gráfica. Además ha ponderado “su definitiva aportación a la consideración de la naturaleza y su representación abstracta como síntesis de la búsqueda del conocimiento a través del arte”.

Torner, artista autodidacta, cofundador del Museo Abstracto de Cuenca, empezó su carrera artística en su época de estudiante  de ingeniería técnica forestal, es autor de lienzos, grabados, collages, esculturas y fotografías, en los que su voluntad de romper las reglas para ensancharlas queda patente.

A inicios del 2016 fue reabierto en Cuenca el Espacio Torner, que alberga su obra. Situado en la antigua iglesia de San Pablo de Cuenca e impulsado por el artista, reabrió sus puertas después de casi cinco años cerrado por problemas económicos y falta de financiación. El Espacio, inaugurado a finales de 2005, alberga cuarenta pinturas y esculturas del artista conquense que procedían del Museo Nacional Reina Sofía de Madrid y de su colección particular.

En 2015 se celebró el 90 cumpleaños de Torné con dos exposiciones y el estreno de una obra musical de Joan Magrané en la Catedral de Cuenca. Una de las exposiciones se celebró en la galería Fernández-Braso de Madrid con una veintena de obras, grandes cuadros, esculturas y “collages” que recorrían su actividad creadora entre 1983 y 2012. Sus últimas exposiciones en Madrid habían sido a finales de los 80 en la galería Soledad Lorenzo y la retrospectiva que le dedicó el Museo Reina Sofía en 1991,  donde se conserva una donación de 600 obras del artista al pueblo español, realizada desde 2004.

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