Estados transitivos”

Hasta el 7 de diciembre de 2016

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La artista cubana reconocida internacionalmente Glenda León (1976) expone en la Galería Juana de Aizpuru “Estados transitivos”, su última aparición madrileña. La autora ha recibido premios como The Pollock-Krasner Foundation Award y residencias como las del Couvent des Recollets, en París y la Fonderie Darling, en Montreal. Asimismo es parte de importantes colecciones públicas como las del centro de arte George Pompidou, el Musée des Beaux Arts de Montréal y el Museum of Fine Arts de Houston, USA. Desde los inicios su obra resultó novedosa para el contexto artístico cubano por su acercamiento al conceptualismo de un modo particularmente femenino. La utilización de flores naturales y artificiales, de texto, de sonido y de materiales como el pelo y el chicle estaban presentes en estos primeros trabajos. Algunas de sus instalaciones más conocidas son Mundo Interpretado, Tiempo Perdido y los videos Inversión, Cada Respiro y Destino. En el año 2013 es parte del Pabellón Cubano en la 55 Bienal de Venecia con la obra Música de las Esferas, una partitura redonda superpuesta al sistema solar, y donde cada planeta se convierte en una nota musical. Este sonido es tocado por una caja de música que está suspendida del techo dentro de una esfera de cristal. Su obra ha sido publicada en diversas revistas, catálogos y periódicos como Bomb Magazine, ArtNexus, ArtForum, ArteCubano entre otras.

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“Estoy segura de que en un futuro los humanos que sobrevivan mirarán la historia con gran tristeza y perplejidad: todas las guerras y muertos producto de la religión, el poder o el dinero; las convenciones seguidas ciegamente; las naciones, las fronteras, etcétera… Se asombrarán con las divisiones de la tierra tal como nos asombraríamos hoy si se dividiese el aire que respiramos. Parte de mi obra la he dedicado a disolver las diferencias entre las religiones, centrándome en lo espiritual; en disolver las fronteras políticas para enfocar en lo universal; y en deconstruir convenciones sociales (como el dinero), para poder ver el mundo sin esta malla cuadriculada con la que estamos acostumbrados a verlo. También he hecho ver lo que hay en común entre la religión, el deporte y la política.  Esta exposición será como caminar por la vida de un ser de hoy día, o también de ese ser que hayamos dentro de ciertos circuitos sociales que es un viajero constante.  Así, en ese camino, están el tiempo, los viajes, las relaciones amorosas pero, también, es un retrato de una sociedad ideal, cuya patria es el mundo (”…patria es humanidad” – José Martí) y su bandera solo una, que incluya a todas; cuyos íconos religiosos dejan de ser lo más importante para ceder paso a la espiritualidad, a la devoción misma y a un comportamiento que no traicione las propias creencias. Más que una propuesta real, es una interpretación de este estado, un darse cuenta de que todo es transitivo, que no es para siempre; no solo nuestras vidas, sino el propio estado de las cosas, de las naciones, los valores como el dinero, etcétera. Borrar lo transitivo y quedarse con lo esencial, es tal vez la principal propuesta