“El dibujo siempre ha contado con entusiastas porque, por un lado, es una acción primigenia, que se relaciona con la huella que nuestro cuerpo provoca en el mundo, y por otro, es la primera forma de acceder al arte”

La directora de Drawing Room es comisaría, consultora y productora cultural. Historiadora del arte por la Universidad de Oviedo y museóloga por la École du Louvre (París), su trayectoria profesional incluye importantes responsabilidades en la organización de festivales, exposiciones y ferias de arte contemporáneo. Fue la directora del Festival nacional Miradas de Mujeres en 2014. De 2007 a 2011 fue asesora artística de la feria de arte contemporáneo ARTE LISBOA. Ha sido responsable de proyectos comisariados de las ferias Swab Barcelona, Set Up Bologna, Art Beijing y Mia Photo Milano. Además, su trabajo como comisaria de arte contemporáneo incluye numerosas muestras individuales de relevantes artistas.

 

Diego Casillas, Millennialsart.com: ¿Por qué surgió esta feria y qué aporta al panorama nacional de ferias de arte (para muchos saturado) un evento cultural como Drawing Room?

Mónica Álvarez Careaga / Drawing Room: En los últimos años yo había comisariado varias secciones específicas dedicadas al dibujo contemporáneo y la obra sobre papel en ferias de Barcelona, de Bolonia, de Pekín, etc. con muy buena acogida. Cuando un grupo de galeristas españoles me contactó para organizar una feria con un planteamiento internacional que coincidiera con Arco Madrid pensé que la especialización podría ser la clave para crear un evento único. Es cierto que hay muchas ferias, pero el mercado del arte tiene muchos niveles y particularidades. Si se siguen celebrando es porque encuentran su público. Es un mundo muy competitivo y las que no funcionan, desaparecen.

¿En qué se diferencia, aparte de la disciplina de la que se ocupa, su feria del resto de las ferias? ¿A qué público se dirige?

La diferencia más importante es la especialización en las nuevas prácticas dibujísticas, pero además tiene un concepto de “salón”, una muestra que presenta a los artistas con una cierta profundidad en un formato reducido y es muy agradable de visitar para el público interesado en el arte de todas las épocas.

¿Qué importancia concede su feria al comité curatorial de la misma? Usted ha sido comisaria en diferentes certámenes, ¿cuál es su relación con los comisarios que intervienen en la feria?

En el comité curatorial de esta edición se han integrado dos responsables de museos: Elsy Lahner, conservadora de dibujo contemporáneo de La Albertina, de Viena, es una de las mayores colecciones de dibujo del mundo, e Inmaculada Corcho, directora del Museo ABC de Dibujo e Ilustración de Madrid. Ellas completan un grupo de expertos del que estoy muy orgullosa.  El comité actúa de dos maneras en Drawing Room: por un lado nos ayuda a detectar a los artistas más interesantes y por otro asesora en la selección final. Este año hemos recibido propuestas de más de cuarenta galerías y, lamentablemente,  sólo hemos podido seleccionar a veintiuna.

¿Cuáles son los criterios de selección de los artistas que participan en esta segunda edición?

Hay dos criterios generales: nos interesa la práctica dibujística en los artistas emergentes, en los que el dibujo suele ser el objeto final, relacionado con otros soportes, y el dibujo como campo de reflexión en los artistas de media carrera, pintores, escultores, cineastas, fotógrafos, etc. que lo utilizan mucho en la fase de proyecto, para pensar o incluso como divertimento. Seleccionamos con la idea de que la muestra en su conjunto sea diversa y hasta cierto punto sorprendente.

¿España es un buen lugar para llevar a cabo una feria sobre dibujo contemporáneo? ¿Hay afición a esta disciplina?

Hay una  opinión extendida entre los expertos sobre el olvido histórico del dibujo en los museos y colecciones españolas que explica el momento actual de revisión de este soporte por parte de  instituciones importantes, como el Museo del Prado o la Fundación Botín, por ejemplo. Aún así, el dibujo siempre ha contado con entusiastas porque, por un lado, es una acción primigenia, que se relaciona con la huella que nuestro cuerpo provoca en el mundo, y por otro, es la primera forma de acceder al arte.

Aváncenos algo sobre lo que podremos ver en esta segunda edición de Drawing Room Madrid y sus expectativas de futuro.

Una de las misiones de Drawing Room es la revisión de las diferentes prácticas actuales del dibujo a partir de variadas tradiciones culturales. Así, en la primera edición, se mostraron ejemplos de artistas chinos formados en la pintura caligráfica y paisajística china y en 2017 la mirada se dirige hacia el acervo clásico italiano representada por un núcleo expositivo que presenta la obra de siete artistas nacidos entre 1973 y 1983: del dibujo urbano de Ericailcane, de la galería de Módena D406 fedeli alla línea,  a  las animaciones de Marta Roberti, en la galería de Bari, Doppelgaenger, que indagan en los conflictos psicológicos creando narrativas peculiares.

Otros artistas muy destacados son Klaas Vanhee, de la Galería Silvestre, Madrid, o Emmanuel Lafont, de Yusto / Giner, Marbella. También muy especial es la elocuente elegancia de Edith Kollath, de Collectiva Gallery, Berlín, que se presenta en España por vez primera, o  Susana Gaudêncio, de la galería lisboeta Carlos Carvalho, que trae un proyecto creado para Museo de Chiado.

¿Qué quedó pendiente por hacer en la primera edición y le gustaría ver y culminar en la segunda?

La primera edición salió mucho mejor de lo que yo hubiera podido soñar. Pero aún así, quedó pendiente conseguir apoyo institucional. Seguimos trabajando con los responsables públicos.

Uno de los objetivos en los que está trabajando actualmente es en internacionalizar la feria y ya prepara primeras ediciones en Turín y Lisboa, ¿por qué?, ¿no supone un considerable riesgo en todos los sentidos?

Llevar Drawing Room a estas dos ciudades sería bueno en todos los sentidos. Tenemos muchas relaciones de trabajo con Italia y con Portugal y creemos que hay espacio para nuestro modelo porque los artistas italianos y  portugueses están dibujando mucho. Además, los galeristas podrían beneficiarse de un circuito que amplia su red de clientes. Nuestras previsiones serían: en Turín a finales de 2017 y en Lisboa en 2018, pero no está totalmente cerrado.

¿Qué importancia tiene la ciudad de Madrid en el evento que usted dirige?

Drawing Room, por ahora, es una feria madrileña. Dada su especialización, su mejor posibilidad de continuidad en el actual momento del mercado del arte español es integrarse en la dinámica que provoca Arco Madrid en el mes de febrero. Nos beneficiamos del trabajo magnífico que hacen en Arco.

Finalmente, háblenos por favor, sobre el lugar en donde se va a celebrar Drawing Room, ¿qué aporta este entorno a su feria?

Nos encanta poder hacer la feria en la calle Velázquez, en el corazón del barrio de Salamanca, una zona céntrica y accesible que transmite su tradición comercial y cultural. El año pasado tuvimos muchos visitantes no habituales de ferias de arte que adquirieron obras. Ampliar los públicos para el arte contemporáneo es el gran desafío.

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