Texto y obra: Henry Ramírez Ayala

 

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Lo que pretendo es partir de mi proceso individual, rehacer un análisis que me acerque a elucubraciones y reflexiones sobre aspectos que me parecen piedras fundamentales para el abordaje de una experiencia como el dibujar, que a mi entender, es el más próximo en la construcción y elaboración de una gramática, al servicio de una necesidad expresiva, desde un referente material, sensorial y/o etéreo.

En un principio el aprendizaje entrañaba la posibilidad de adquirir destreza en la realización de imágenes; ese querer copiar un referente, ese querer crear en un papel una imagen que perpetuara las calidades por mi percibidas, constituía un último fin y válido en sí mismo. Ese adquirir destreza no solo involucra una fría relación con lo que se mira, sino que me ayuda a transformarme aprendiendo a ver.

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El ver implica una perspectiva distinta. Ya no estás en la distancia, fuera de los volúmenes que miras. Estás dentro, dentro de esas presencias materiales, con sus cualidades volumétricas, texturales y es en ese momento, cuando tienes que replantear la consecución del fin, de copiar. Tienes que atrapar en ti, y luego regurgitarlo con el mayor verismo posible. Captar ese vacío, sentir esa distancia entre un volumen y el otro, recorrerlo y palparlo en la imagen que elaboras.  Es este el punto donde ya no es solo el cómo se ven las cosas. Estás allí, acompañado de todo lo que eres como ser individual y diferente, pero también como parte de un todo. Eres propietario de una cultura, de una percepción estética. Con tus influencias y vivencias que te han marcado y marcarán. Ese adquirir destreza en el copiar pasó de ser un fin último a ser un logro carente de valor por sí solo. Se comienzan a patentizar mis marcas de vida en la factura de mis imágenes. Es un momento en el que ya con mis conocimientos prácticos y teóricos tenía la oportunidad de mezclar y combinar esos elementos en los niveles de expresión que mis sensaciones me pedían. Ese permitirme elegir unas alternativas y desechar otras les da una forma y tipo determinado que sumado a los enunciados descritos anteriormente, patentizaban una impronta que ya no solo los hacía reconocibles, sino que además yo también me reconocía.

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Mi proceso individual ha transcurrido en un aprendizaje formal, gracias a mis circunstancias académicas, primero, y vitales después. Asumo un interés por la figura y su representación. Llegando a sistematizarla en la recolección de información directa, a través de unos pocos trazos que sintetizaban sus elementos descriptivos y expresivos. Pocos trazos que elaboraba y me permitían trabajar posteriormente con mayor tranquilidad en el dar una visión más personal. Estado que desarrollo acercándome a sus valores tonales y cromáticos. A su impronta. Elementos que para mí refuerzan su carácter expresivo.

En el mismo discurrir del proceso, comienzo a sentir la necesidad de retomar algunos elementos-objetos de la realidad que inicialmente optaba por copiar. La no existencia de una imagen preconcebida y la existencia sí, de una necesidad expresiva que me permite el tomar un cierto tipo de objetos, en función de su carga teórica, simbólica y conceptual. Es el momento de pasar de intentar reproducir una imagen a tratar de concretar una idea ligada a una necesidad conceptual estética.

Es importante señalar aquí el acercamiento y concreción de la idea, es un juego experimental. Y que de la interacción de elementos y materiales pueden enriquecerse los resultados, no permitiendo la existencia de barreras a la hora de concretar en objetos esa necesidad expresiva.

Igualmente quiero hacer constar el peligro que subyace en el experimentalismo sin control, de las novedades y originalidades técnicas o tecnológicas que pueden terminar siendo solo eso, meros juegos de destreza y prestidigitación técnica, hallazgos resultones sin sentido ni intención. No se trata de negar el azar y lo experimental, al contrario, cuanto más preparado se esté a la hora de un acercamiento para concretar una realización plástica será más el provecho y el rendimiento artístico.

Para finalizar, existe, a mi entender, un gran vació en la llamada educación artística, en la que más que formar para recrear y desarrollar, se educa para reproducir. Es que hoy nos enfrentamos a un aprendizaje fragmentado y desarticulado de una técnica, deslumbrados por su fría versatilidad. Se plantea desde mi perspectiva, la necesidad de corresponder al momento estético e histórico con un afianzamiento en las capacidades técnicas y teóricas, que enriquezcan todos los procesos de creación e investigación conducentes a fortalecer y desarrollar los modos expresivos y conceptuales que a su vez permitan reformular el todo estético de una sociedad que debería replantear su concepto de vida y reconstruir su imaginario.