Del 20 Octubre 2016 al 8 de enero de 2017

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Organizada en colaboración con The Menil Collection de Houston, se muestra una retrospective de William N. Copley. La exhibición incluye 150 trabajos realizados por Copley desde 1948 a 1995, procedentes de los más prestigiosos museos internacionales del mundo (Museum of Modern Art, New York; Los Angeles County Museum of Art; Whitney Museum of American Art, New York; Philadelphia Museum of Art; Stedelijk Museum, Amsterdam; Sammlung Goetz, Munich; Museum Frieder Burda, Baden-Baden), y que constituye la más extensa retrospectiva dedicada al pintor americano.

William Nelson Copley nació en Nueva York en 1919 y creció en California donde su padre adoptivo era un importante magnate de la prensa. El joven Copley sirve en el ejército estadounidense durante la segunda guerra mundial, a su regreso a Beverly Hills abre una galería con su cuñado, John Ployart, quien lo introduce a la sensibilidad surrealista. Tras siete meses de trabajo y la venta de escasos cuadros, el espacio cierra sus puertas. Cansado y recién divorciado y con una cuantiosa herencia materna recibida, Copley emigra a París. Doce años acaba viviendo Copley en la capital francesa. “La gente iba a París a pintar. A escapar de sus familias ricas. Copley tiene 30 años años y  dinero, se pone a pintar cosas primitivistas. En opinión d ela experta en Copley Sylivia Navarrete, “en la Europa de la posguerra, el arte vive una transición paradójica. Los maestros modernos (Picasso, Braque, Matisse) son ya consagrados y el público se agolpa en sus exposiciones. Pese a la actividad de grandes creadores en París o Londres (Balthus y Bacon, por ejemplo), Nueva York se vuelve la capital mundial del arte, al emerger la generación de Pollock, Rothko, De Kooning y Motherwell. La emigración masiva de los surrealistas a Estados Unidos (aun cuando muchos ya han vuelto) provoca una ruptura de la cual el grupo se repondrá difícilmente”. El surrealismo también resulta convencional al gusto de Copley aunque sigue adquiriendo obra. Copley ha dejado huella como coleccionista y promotor artístico más que por sus logros pictóricos.

Su lenguaje es figurativo y elementalmente connotativo, En justa compensación, según Navarrete, Copley logró pasar a la posteridad en su calidad de mecenas de ese grupo, y debido a su cercanía con Duchamp, de quien legó, bajo el nombre de la Cassandra Foundation, una obra capital al Philadelphia Museum of Art: la instalación de 1946-1966 Étant donnés: 1° la chute d’eau, 2° le gaz d’éclairage (a otro donador importantísimo, el matrimonio Arensberg, se debe la incorporación a los fondos de ese museo del óleo de 1912 Desnudo bajando una escalera, núm. 2 y los ready-mades Fuente –el famoso mingitorio– y Apolinére Enameled , ambos de 1916-1917, así como de ¿Por qué no estornudas, Rrose Sélavy? , de 1921, entre otras numerosas piezas)”

En 1954, Copley, junto con su abogado, concibe la idea de crear una fundación: “Un cambio, para hacer algo útil con mi dinero. Eso era todo. Usar mi propio gusto. Mejor dicho, trabajar con asesores que yo escogiera para llegar a un gusto, para alentar a gente nueva, o a gente que había sido olvidada.”