Los Museos Vaticanos han nombrado a su primera directora femenina a lo largo de la historia, con el propio Papa anunciando el nombramiento de la historiadora del arte, la Dra. Barbara Jatta. Un nombramiento que vuelve a poner de manifiesto las dificultades que encuentran las mujeres a la hora de alcanzar la dirección de los centros artísticos más importantes del mundo.

Desde junio, Barbara Jatta ha ocupado el cargo de vicedirectora de los Museos Vaticanos, trabajando junto al director saliente Antonio Paolucci, nombrado por Benedicto XVI en 2007. Jatta comenzó a trabajar en la Biblioteca Apostólica Vaticana en 1996, donde se desempeñó como Directora del Gabinete de Grabados hasta 2010, cuando fue nombrada Comisaria de Gráficos en el Departamento de Impresiones.
Nacida en Roma en 1962, Jatta ha sido profesora de historia de las artes gráficas en la Universidad de Nápoles. Según fuentes vaticanas la nueva gestora recibió su grado de Artes en Letras de la Universidad de la Sapienza de Roma en 1986, una diplomatura en Archivos de la Escuela de Paleografía del Vaticano el año siguiente y una especialización en Historia del Arte en 1991. Los Museos Vaticanos poseen una de las mayores colecciones de arte del mundo, incluyendo obras maestras de pintura, escultura y otras obras de arte recogidas por los papas a través de los siglos.

Un comentado artículo, de marzo de 2016, que fue publicado en El Español, se hacía eco de que ninguna mujer estuvo presente en la firma del acuerdo más importante del sector en 20 años (el Museo Nacional del Prado y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía firmaron, la gran operación que ordena los fondos artísticos estatales y aclara las fronteras artísticas entre ambas instituciones) .La foto de los firmantes (seis hombres, cuatro cargos públicos, ni una mujer) reflejaba una realidad evidente, aunque con los matices propios de un sector en el que la presencia femenina comienza a hacerse patente pero en cargos ejecutivos de segundo nivel. Quizá la crudeza del titular del artículo Las mujeres no pintan nada en la foto del arte español no describa con exactitud la situación pero se aproxima mucho.

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Según estudios del Ministerio de Cultura (2012) la mayoría de los visitantes de los museos públicos son mujeres, las facultades de Bellas Artes están pobladas por un 70% de mujeres, hay mujeres artistas latinoamericanas reconocidas universalmente por su trayectoria, pero muy poco premiadas con los galardones más importantes de nuestro país. Según los datos recopilados por la asociación Mujeres en las Artes Visuales (MAV) en ARCO 2015, participaron 945 mujeres artistas y 2.741 hombres. Este papel tan activo y mayoritario de la mujer en el sector no tiene correspondencia en los roles decisorios de las grandes instituciones públicas y privadas del arte. Además hay que tener en cuenta que durante las últimas décadas fueran ellas las que dinamizaron y optimizaron una actividad reducida a pequeños focos de actividad y escasa repercusión. María de Corral, una de las más influyentes del sector del arte afirmó taxativamente e El Español que “en estas cuatro décadas fueron ellas quienes activaron el arte, desde la gestión a la industria, y que una vez estuvo todo en marcha, ellos se quedaron con las sillas del poder”

Bien es cierto que en España han existido ministras de cultura, pero curiosamente en las cuotas de reparto de las carteras siempre se daba por supuesto que en Cultura el cargo debía ocuparlo una mujer. Era en palabras de algún ministro la “cartera María” del Consejo de Ministros. Faltan referentes de la gestión de las grandes estructuras museísticas mundiales para establecer un punto de partida común en el que las sucesivas generaciones quieran imitar y superar. Eso sí los equipos que componen esas instituciones están llenas de mujeres que gestionan su día a día. Seguramente el concepto de poder y autoridad homocéntrico defina la situación – parecidas situaciones, las tenemos en el campo de la dirección orquestal, quizá la metáfora que mejor define lo que es el poder absoluto: una persona dirige con rango autocrático el arte que generan 100 personas y que cobra por un solo concierto más que toda la orquesta junta-, en el de los consejos de administración de las grandes empresas, en la Conferencia de Rectores o en las directivas de  los equipos de fútbol, por poner varios ejemplos.  Parece evidente que existe un techo de cristal de las mujeres en los museos españoles, pese a la abundancia de conservadoras, comisarias y directivas en centros de segundo y tercer nivel.

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Un informe presentado el año pasado por MAV (Asociación de Mujeres de Arte Visual) afirma: “Inaceptable: las mujeres son excluidas de la dirección de Museos, Centros de Arte y Fundaciones. Una mirada al organigrama de los museos de arte en España evidencia que responden a una estructura piramidal, jerarquizada según un modelo masculinizado: mientras en dirección y en patronatos las mujeres son minoría, sin embargo, el porcentaje se invierte en términos de género en un arco comprendido entre el 85% y el 95% para los cargos subordinados que desarrollan toda la actividad de estas instituciones, ocupados sistemáticamente por mujeres: conservadoras de sección, coordinadoras, departamento didácticos y de comunicación, etc..  Y no se quedan ahí y llegan a cuestionar la política de adquisiciones realizadas por estos centros: nos preguntamos si de ella pudiera depender la carencia patrimonial de arte producido por artistas mujeres en las colecciones públicas, derivada de la escasez de adquisiciones; y, por tanto, la consecuente distorsión en el mercado artístico, con graves consecuencias para la minusvaloración del trabajo de las artistas y su estatus. Desde MAV cuestionamos si puede atribuirse a este modelo masculinizado de gestión del arte contemporáneo que tan pocas artistas mujeres expongan su obra en las instituciones madrileñas, que las colectivas se compongan habitualmente con casi el 100% de artistas hombres, o que muy pocas comisarias realicen exposiciones en Madrid”. Los datos les reafirman en sus aseveraciones: Un informe reciente de la revista ArtNews, aseguró que la situación no ha mejorado mucho desde 1980. Las estadísticas hacen visible la diferencia de participación entre hombres y mujeres en los eventos artísticos de mayor importancia del arte contemporáneo. Entre 2007 y 2014, los principales museos estadounidenses (MoMA, Whitney, Guggenheim…) no alcanzaron una media de 30% de presencia de mujeres artistas. En los centros europeos (Pompidou, Jeu de Paume, Berlinische Galerie, Reina Sofía…) la cifra fue similar. Según ArtNews, el sexismo está más vivo que nunca en museos, galerías, bienales y prensa, y cree que se deben buscar reglas que equilibren la balanza”.

En el exterior, las cosas parece que van cambiando. Frances Morris tomaba la dirección de la todopoderosa Tate Modern, Anne Pasternak fue escogida para ponerse al frente del Museo de Brooklyn / Nueva York, pero la realidad es que salvo excepciones, son pocos los casos en toda Europa donde una mujer se haya hecho cargo de un museo importante. En España, poco a poco, las mujeres van ocupando cargos de dirección museísticos, pero de centros medianos, ya que los grandes hoy por hoy,  parecen ser coto cerrado, si bien el Museo Reina Sofía estuvo dirigido en su momento por dos mujeres.

El papa Francisco con el nombramiento de Barbara Jatta ha abierto un camino decisivo y, paradójicamente, desde el Vaticano se manda un mensaje trascendente. Ahora nos queda esperar que las demás instituciones artísticas y culturales reaccionen.

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“Menos mal que el fotógrafo ha colocado a los personajes con el tapiz como telón de fondo y que, así, el arte ha obrado una vez su milagro haciendo que Zugaza y de la Dehesa se les posen unos pajarillos en la cabeza y que a Borja-Villel le salgan unas antenas vegetales, que animan mucho la composición. Al final el arte siempre nos alegra la vida a todos, mande quien mande”

Frase atribuida a Eva Fernández del Campo, Doctora en Historia del Arte, al contemplar la foto.