Hasta el 21 de Enero de 2017

El Gato Chimney revela en sus obras una búsqueda introspectiva del mundo y sus paralelismos. Un análisis de su trabajo refleja grandes influencias centradas en sus estudios actuales de alquimia, folclore popular, chamanismo y arte tribal, todo ello representado mediante una exquisita técnica naturalista basada en artistas como Aldrovandi.

‘Fuego’ y ‘Bosque’ son las bases figurativas y conceptuales en, título acuñado por Piero di Cosino en uno de sus lienzos, donde el fuego forestal se estudia narrativamente como destructor. El Gato Chimney enfrenta el concepto de fuego -visto como elemento purificador, creador de luz, permisor de la regeneración y renovación- al de bosque –visto como lugar de misterio, sinónimo de lo inconsciente y de lo desconocido-, escenarios en donde los protagonistas pasan a ser aves, vistas como elementos controladores del mal, de la salud y de la fertilidad de la tierra en el folclore y creencias chamánicas. Dichos sujetos se atavían con un sinfín de atributos y geometrías cuya iconografía desvela el carácter íntimo y personal de las piezas del artista. El Gato Chimney hace uso de una cuidada estética en donde, incluso los fondos, adquieren un protagonismo notable, captando la atención pormenorizada de un espectador activo, que tiene el papel de descifrar con su pericia los símbolos y arquetipos representados.

Podríamos equiparar su obra con la de artistas contemporáneos tales como Martin Wittfooth, Mu Pan o Rithika Merchant, puesto que el trabajo de El Gato Chimney esconde un halo de misticismo, de fenómenos inexplicados, de relaciones animales-naturales misteriosas. Concepciones que no siempre tienen que ver con el destino del hombre, sin embargo, intentan justificar su punto de vista, desesperación y esperanza.