Moisés Pérez de Albéniz es un referente del arte contemporáneo español. Con veinte años de trayectoria, el navarro es un galerista respetado por sus colegas, tanto por su actividad meramente profesional, como por su carácter y discreción. La crisis y el hecho de que Madrid concentre más del 75% del mercado en España hizo que hace cinco años tuviera que abandonar su Pamplona natal y afincarse en Madrid donde montó una de las mejores galerías de arte donde se albergan exposiciones temporales de los artistas más relevantes del panorama artístico actual. Su línea galerística reúne una vertiente enfocada a artistas de larga trayectoria dentro del arte contemporáneo y otra dedicada a artistas emergentes. Algunos de los artistas que trabajan con él son Dennis Adams, Ana Laura Aláez, Ángel Bados, Johanna Calle, Victoria Civera, Phil Collins, Miren Doiz, Juan Uslé, Muntadas o Santiago Giralda.

El espacio de la Galería de Moisés Pérez de Albéniz fue creado por el arquitecto Francisco Javier Biurrun, que convirtió una antigua tienda de productos de papelería en un espacio idóneo por su luminosidad y distribución para exponer piezas e instalaciones artísticas de distinta  naturaleza. En la planta de abajo nos espera el galerista. Durante algo más de una hora conversamos y nos expuso algunas de las ideas y experiencias que han convertido a este pamplonés de sonrisa franca en todo un referente del galerismo y el coleccionismo español.

  1. La galería

“Básicamente es como una empresa cualquiera, en la que hay que pagar las facturas, al personal, a los proveedores, es decir, el día a día de cualquier empresa. Somos los propietarios de una empresa que expone y vende obra de arte pero tenemos las mismas obligaciones que cualquier otra que desempeñe otro tipo de actividad. Afortunadamente tengo el equipo que quiero tener y eso me ayuda muchísimo en la marcha de la galería”.

 

  1. La crisis

“Ha sido muy duro para todos. Pero yo diría que el arte vive en una crisis permanente. A mí me escandaliza cuando en las publicaciones aparecen los precios astronómicos que alcanzan las ventas de las piezas de determinados artistas. Esto es solo una parte del arte, y no muy grande. Nada tiene que ver con lo que hacemos el 95% de las galerías españolas. La clave del éxito es la perseverancia y la sostenibilidad de los proyectos”.

 

  1. El proyecto

“Me interesa lo que pasa en el mundo y por ello busco artistas que me muestren sus propios cuestionamientos sociales, su visión crítica del mundo. Para que un artista y yo podamos trabajar juntos debe encajar en la línea de mi proyecto. Me interesa mucho el mundo de la mujer, la respuesta que da la sociedad ante la violencia de género, la desigualdad, las injusticias que emanan de la política y la economía, la manipulación de los mass media. Por eso me gusta tanto Muntadas, artista que exponemos actualmente. Me gusta que los artistas y yo compartamos una visión del mundo similar en cuanto a éstos temas, dejando bien claro que nunca he condicionado el trabajo de ninguno de ellos”.

 

  1. El artista

“Me interesan los artistas que mantengan una disciplina de trabajo importante. Me gusta seguir el día a día de los artistas con los que trabajo, especialmente los más jóvenes o emergentes. No me entrometo en su obra, pero me gusta visitarles a su taller, recibir de vez en cuando los progresos de sus obras. Su expresión artística es intocable, ahí está la verdadera riqueza y valor del autor, pero sí que el artista debe conocer que su carrera, al empezar a trabajar con nosotros, ha empezado a requerir una serie de necesidades, entre los que se encuentra la disciplina de trabajo y que el artista sepa que la galería está para asesorar y proponer lo que es o puede ser más conveniente para la evolución de su actividad en cada momento. Cuando hay bienales, exposiciones en la galería o ferias como Arco, la galería tiene la obligación de elegir y discernir lo que más puede convenirle. No es habitual, pero una mala elección en una gran feria o evento puede ser nefasta para la carrera de un artista. A un artista hay que preguntarle qué es lo que quiere y ser cuidadoso con sus necesidades. Y ayudarle en lo que se pueda. La galería tiene que proporcionarle buenas exposiciones fuera de ella, conferir unos precios adecuados al mercado y a su realidad. No podemos quedarnos cruzados de brazos esperando que suene la flauta”.

 

  1. El coleccionista

“Confianza por ambas partes. Intentamos ganarnos su confianza. Respetamos sus gustos y nunca jamás imponiendo nada. La mejor arma es el de la argumentación y el convencimiento. Cada coleccionista es un mundo y responde a diferentes tipologías. Algunos miden mucho los soportes de la colección que desean (pintura, fotografía…), otros son más impulsivos e intuitivos, algunos confían en adquirir talentos emergentes, otros más consolidados, unos se dejan asesorar más que otros…en el fondo el coleccionismo es como una enfermedad (risas). A veces los coleccionistas quieren conocer a los artistas y yo les presento, aunque suele ser en las inauguraciones de las exposiciones y no en sus estudios o talleres, que suelen ser sagrados e impenetrables”.

 

  1. Las Ferias

“Cada feria tiene que encontrar su hueco, su sitio en el mundo de las ferias. Arco tiene el suyo. Que vengan aquí galerías como Gagosian no tiene mucho sentido ya que Madrid no tiene clientes para gastar dos, tres o cuatro millones de dólares por una pieza. Arco hace muy bien en buscar su sitio en Latinoamérica ya que en esa zona los artistas tienen cada vez más cosas que expresar. Hay una situación muy perversa en las ferias. Si no haces buenas ferias no te permiten asistir al resto, si en Arco no me permiten participar no podría ir nunca a Armory Show. Y si no hacemos ferias las galerías no llegamos a fin de mes. Las ferias se han convertido en un fin en sí  mismo. Arco para las galerías españolas es un ser o no ser, allí  nos encontramos con cientos de potenciales clientes, con cientos de directores de museos y curadores, con los más prestigiosos críticos de arte, todo el mundo que importa pasa por allí. No sólo se hacen ventas sino que también se derrocha imagen y respetabilidad dentro del medio. Por eso es tan difícil elegir entre los aspirantes a participar en cada edición. Yo conozco Arco por dentro y por fuera y no es nada agradable cuando llega el momento de elegir quienes pueden entrar o no, partiendo de la base de que es posible que haya gente que se quede fuera sin merecerlo y otros merecidamente: de ninguna manera su trayectoria les permite entrar en la feria. Las ferias son muy importantes en mi galería, con decirte que yo el año pasado hice Méjico, Lima, Buenos Aires, Bogotá, Marbella, Santander, Estampa, Barcelona y Arco, creo recordar. Yo  no salgo por placer, salgo por traer a mis artistas y a mí mismo el sustento diario. Y yo no soy el que más ferias hace de los galeristas de Madrid. En cuanto a las restantes ferias que se hacen durante la semana de Arco no he participado en ninguna, pero me parecen bien aunque no alcanzan la repercusión ni calidad de Arco. No sé si Madrid tiene capacidad para albergar tanta feria, en cualquier caso hay ejemplos de ferias bien resueltas e interesantes, como Estampa, que está logrando recuperar un puesto muy importante en el panorama del coleccionismo español. Sus dirigentes  han sabido darle la vuelta para bien y la han convertido en un pequeño Arco que se celebra en otoño y que no me cabe duda de que irá creciendo edición tras edición”.

 

  1. Lo mejor y lo peor del arte

“Lo mejor es la propia profesión, que es única, creces mucho como persona y el trato con los artistas y con los demás agentes del sector suele ser muy satisfactorio. Los artistas son gente muy especial y que viven en un mundo que a mí me interesa. A mí me gusta ir de galerías y de conocer lo que otros colegas están haciendo. Me enorgullezco de llevarme bien con mucha gente de la profesión. Lo peor es lo que tiene que ver de forma fronteriza con el arte y que te condiciona a dejar de llevar a cabo los proyectos que tenías previstos, por ejemplo la crisis. Pero yo no me quejo por lo que no puedo hacer, si no puedo lo dejo de hacer y ya está. Me quejo por lo que me viene impuesto, por el tema del IVA, que esté por las nubes en unos momentos terribles, por una política económica desfavorable que nos perjudica. Eso sí me preocupa. Es una evidencia. Tú vienes a Arco a verme y al lado tengo una galería alemana, por ejemplo. Yo estoy vendiendo con el 21% y los alemanes con el 9%. Nos lo ponen muy difícil. En arte hay ediciones seriadas que tienen diferentes galerías, y la gente va a comprar en donde se encuentre más barato. No voy a pagar por lo mismo por más dinero. Afortunadamente se consiguieron algunas cosas a través del Consorcio de Galerías pero queda mucho camino por recorrer. Con lo que yo vendo de mis artistas consagrados, apoyo a los más jóvenes de la galería. Hay una especie de apoyos que equilibran el estado de la galería y de los artistas que la componen”.

 

  1. El medio y largo plazo

“Me encanta mi profesión y con 61 años me encuentro con fuerzas suficientes para seguir trabajando y generando proyectos. Tengo amigos de mi edad que piensan en jubilarse y yo voy como un tiro (risas), ni se me pasa por la cabeza. Pero siempre quedan cosas por hacer, como descubrir más artistas, hacer ferias importantes. Yo quiero seguir disfrutando de esta pasión el mayor tiempo posible”.

 

Diego Casillas   Editor Millennialsart.com