HUA TUNAN & LIU JIANHUA

El 28 de enero se celebra el año nuevo chino, 2017 es el año del gallo rojo de fuego. Uno de nuestros primeros artículos publicados en mnn://art  fue un recorrido sobre los principales artistas chinos y su irrupción estruendosa dentro del mercado del arte contemporáneo, lo que supuso un revulsivo necesario para dinamizar la situación actual del mismo. Recién iniciado el año nuevo chino, queremos perseverar en el conocimiento de los artistas más relevantes e interesantes de este país, por lo que queremos confrontar la obra de dos de ellos, uno muy joven y máximo representante del arte urbano chino y el otro, consagrado, con un componente intelectualizado muy presente en sus obras. Ambos tienen la ciudad como principal referente, inspiración y motor de ejecución de la gran mayoría de su producción artística. Hablamos de Hua Tunan y de Liu Jianhua.

HUA TUNAN

Chen Yingjie (seudónimo Hua Tunan) es uno de los líderes del street art chino. Su clara inspiración procede de la tradición clásica, en donde se mezcla la serenidad de las líneas armoniosas con el furor violento de las explosiones cromáticas de su técnica de la dispersión de materiales donde se mezclan gotas y chorros de tinta que provocan una continua sensación de movimiento y dinamismo, algo impactante, transmitiendo un ambiente elástico, como si la pintura saltara del cuadro en nuestra dirección: perfecto uso del arte de la tinta china y salpicones de acuarela. Empieza arrojando pintura en la pared como un demente y, poco a poco emerge del caos una figura majestuosa y reconocible.

“Trato de imaginar un escenario de tinta volando por el aire, y la forma en que va a caer en el papel. Ahí es donde tengo mi pasión e inspiración”, afirma Tunan.

 

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LIU JIANHUA

Liu Jianhua es un escultor muy reconocido en China. Su trabajo recorre los problemas contemporáneos de la urbanización y el rápido desarrollo de las ciudades de China. Liu destaca por la utilización de materiales más allá de lo utilitario, especialmente la cerámica, lo que nos permite observar el claro carácter identitario de la China tradicional que se encamina hacia el vértigo de su modernidad, potenciando una discursividad sobre la materialidad de la ciudad objeto. Sus obras muestran como existe un proceso de creación-destrucción continuado que convierte a China en una fábrica del mundo y en un vertedero sin límites. Una parábola que convierte a este artista en un creador global. Liu Jianhua es uno de los artistas más polifacéticos del panorama artístico chino, transitando de la escultura a las instalaciones actuales.

Es el individuo y su percepción individual la que determina en última instancia la cultura, siendo ésta un factor esencial que muestra una vida cotidiana alejada de los estereotipos y que es la mejor forma de entender lo que nos rodea.

Para Liu los contenedores llenos de productos acaban siendo montañas de basura transitoria. Se trata de la ocupación de grandes espacios para albergar esta basura. Sus instalaciones no otorgan grandeza a las ciudades, ni siquiera trata de hacerlas acogedoras, mientras que los muros en los que interviene Hua Tunan se convierten en pantallas grandiosas, en puertas que anuncian espectáculos que comparten protagonismo con los edificios más representativos de Shangai, por ejemplo. Éste ilustra, personaliza todo aquello que toca, lo convierte en sujeto protagonista embellecido, mientras que Liu despersonaliza y describe de forma connotativa, percibiendo su arte con un claro carácter evocador pero denso, artificial y concentrado, sometiendo a desorden la imposibilidad de representar el espacio y el tiempo en el que se produce la transformación de la urbe en objeto, en despojo, en obra de arte, una vez que el uso de los materiales incide más allá de lo utilitario.

La obra del artista urbano es explosiva, fugaz, mientras que la del escultor es densa, social pero con una carga intelectual notable. Ambos muestran diferentes tipos de concebir las ciudades y su urbanismo imaginado y repensado una y otra vez. Expansión y retracción, un arte que se proyecta hacia afuera y otro mucho más cerebral que físico que se esconde en las percepciones individuales y en el pesimismo.  Liu Jianhua susurra. Como reza una máxima de la arqueología moderna, para disfrutar del yacimiento hay que estudiar exhaustivamente el terreno circundante.

 

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