El británico, compositor, productor y artista visual visitará, en su condición de artista plástico, por segunda vez Madrid,  para inaugurar Light, una exposición individual en la Galería Ivorypress (30 de mayo al 15 de julio), consistente en una instalación de trabajos de luz, que uno a uno se sincronizan en una infinita combinación de “paisajes de color” a través de una serie de luces LED entretejidas. Eno ejerce desde hace más de 20 años una gran influencia artística e intelectual en el pensamiento cultural de nuestra época, con obras que profundizan en los límites del tiempo, sin principio ni fin.

Hace tres años pudimos disfrutar de su obra en Madrid con una instalación audiovisual llamada 77 million paintings, cuyo título hacía referencia al número de combinaciones aleatorias en las que se presentan sus dibujos, acompañados de envolvente música ambiental aleatoria. En las pantallas, las vídeo-pinturas iban cambiando de color y textura mutando cada minuto.  El autor lo explicó de la siguiente manera: “Así que una parte de esta experiencia es la certeza de que estás viendo un momento único, igual que todos los de tu vida, de entender que ese momento pasará y llegará otro, y que no se puede retener un momento. Hay que liberarse de la tendencia a controlar la situación”.

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Brian Eno (Suffolk 1948) es un magnífico ejemplo de fructífera conexión entre la música y las artes plásticas: “Yo estudié en una escuela de arte y, como muchos otros en la Inglaterra de aquella época, entré inmediatamente en un grupo de rock”. De Roxy Music quedó su sofisticación, pero alcanzó un alto grado de compromiso con la música de compositores de vanguardia como los minimalistas Steve Reich o Philip Glass, hasta sumergirse en nuevo concepto, el de la música ambient. “La primera pieza ambient que hice consistía en una serie de bucles de sonidos de diferentes duraciones, que luego reproducía a la vez para que se fueran entrecruzando”, explicó Eno.

Los procesos receptivos en los públicos le interesan como parte de un proceso cognitivo decisivo en el desarrollo de la historia del arte. “Nos dicen que nuestra capacidad de concentración cada vez es menor, pero si le das a la gente la oportunidad de experimentar con calma algo lento y largo, lo harán. Algunos se quedan horas mirándolo”. Los espacios en los que se expone arte deben ser tranquilos y sosegados, encuentros en donde favorecer los momentos de concentración y reflexión.

Músico que forma parte de la historia del pop, y productor de éxito, tiene en su haber compuesto una de las piezas breves (3 segundos aproximadamente) más famosas y escuchadas de la humanidad: el sonido que sonaba al arranque del programa Windows 95, el universal sistema operativo para PC que se lanzó en 1995. Tras componer más de 80 piezas llegó a la versión final. Una muestra clara de la importancia que Eno le daba al mundo comercial, muchas de sus creaciones son conocidas por millones, aunque él se mantenga como un arquitecto invisible detrás de esas obras, sin reclamar reconocimiento, como ha sido el caso en los álbumes que ha producido para Talking Heads, David Bowie, U2 y Coldplay.

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El arte futurista de Eno combina luz y música, aleatoriedad computacional, en el que el arte visual y musical se complementan con gran criterio y coherencia. Eno especifica a menudo: “Yo estudié bellas artes. No estudié música. Y cuando comencé a hacer música no dejé de hacer la otra cosa… Comencé a trabajar con luz cuando tenía 17 años, más o menos. Pronto me di cuenta de que lo que estaba haciendo musicalmente y lo que estaba haciendo con la luz estaban convergiendo. Era casi la misma búsqueda. Estaba intentando hacer cuadros que se movían y música que se quedaba quieta”.

Su curiosidad intelectual no tiene límites, llegando a fundar The Long Now Foundation. Esta fundación del “largo ahora”, tiene la intención de promover el pensamiento humano en el muy largo plazo para asegurar su prosperidad en un planeta y sociedad sostenible. Se trata de una prospectiva de futuro que defiende la paciencia y la sostenibilidad a muy largo plazo, como su misma música ambiental “tiene que acomodar varios niveles de atención de escucha sin esforzar una en particular. Tiene que ser a la vez interesante e ignorable”. “Y pensé: acá hay algo terriblemente mal hecho. La gente no piensa en la música que acompaña situaciones como ésta. Gastan cientos de millones de dólares en la arquitectura, en todo, salvo en la música, “no debe interferir con comunicaciones humanas, así que tiene que ser más alto o más bajo que el tono de la voz humana; tiene que durar por mucho tiempo porque no quieres cambios todo el tiempo; tiene que poder ser interrumpida por anuncios, por ejemplo, sin que sufra por esa interrupción”. La intención del artista es que el espectador se relaje y se deje llevar por lo que sucede ante sus ojos. Para Eno, “la obra ofrece la oportunidad de ver algo que no se ha visto nunca ni se volverá a ver, un momento único, como lo es cada momento de nuestras vidas”. Al artista le encanta pertrecharse en la sala y ver la reacción del público al contemplar sus instalaciones, que ya han viajado a México DF, Sidney, Venecia, Milán, Abu Dhabi y Tokio, entre otras ciudades.

“Desde mis tiempos de estudiante, mi medio artístico específico ha sido la luz”, explica el creador, que con 17 años creó su primera pieza lumínica. “Eran obras muy simples porque la tecnología no estaba tan desarrollada, pero a finales de los 70 descubrí que el vídeo era una buena forma de arte lumínico”.

Para el británico “en el siglo XX hubo muchos “ismos”: cubismo, futurismo, constructivismo… Ahora predomina el “onelinerism” [que podríamos traducir como arte de una sola línea], en el que el título o la explicación de la obra parece ser más importante que la obra en sí. A mí me interesa lo contrario, la experiencia de la obra”.

En la galería Ivorypress podremos contemplar, además de las cajas de luz, siete grabados que a modo de fotogramas de las cajas de luz, capturan un instante en el tiempo. También presentará dos trabajos lenticulares, creados mediante un sistema en el que las lentes dan a la imagen impresa la ilusión de profundidad y de animación, aportando movimiento a lo que de otra manera sería una forma abstracta y plana. Refuerzan la noción de Eno de un trabajo “que se puede mirar y pasar de largo tanto como se podría de una pintura: ella esta quieta y tú te mueves”. Esta convergencia de diferentes medios es clave en su trabajo. “La pintura y la música siempre han estado entretejidas” para Eno. “Comencé jugando con la luz como medio artístico más o menos cuando empecé a jugar con el sonido en mi adolescencia. Cuando pienso en lo que he estado haciendo durante los años que he dedicado a las intervenciones tengo la sensación de haber estado intentando ralentizar la música para que pueda convertirse en algo más cercano a la pintura, y animar la pintura para que sea más como la música… con la esperanza de que las dos actividades puedan encontrarse y fusionarse en un punto intermedio” dice Eno.

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