El término Big Data proviene del mundo anglosajón, su traducción sería: datos masivos. La producción de datos en cantidades masivas es uno de los hechos fundamentales de nuestro tiempo. Mientras que en los últimos quince años el coste de almacenar información digital ha disminuido enormemente, el número de dispositivos que captan, producen, procesan y transmiten datos se ha multiplicado de manera exponencial. Tener acceso a más datos no es sólo una cuestión de volumen; a partir de un umbral determinado, es posible hacer las cosas de otra manera. Las inmensas masas de información contienen grandes bolsas de conocimiento valioso que pueden ser capturadas si aprendemos a detectarlas, extraerlas y leerlas, es decir, a procesarlas, visualizarlas y analizarlas.

Big data es sin ningún género de dudas una de las tendencias tecnológicas más importantes del momento. Las características principales de este fenómeno son el gran volumen de datos, la velocidad con la que se generan y su amplia variedad de formatos y presentaciones, entre otras. La explotación de estos datos combina tecnologías y métodos, estadísticas y visuales para convertirlos en conocimiento con el que ayudar a las organizaciones a conocerse mejor y en la toma de decisiones.

El arte contemporáneo y los datos visuales

El arte contemporáneo y los datos visuales

Tal explosión de información ha generado en los últimos tres años la generación del 92% de todos los datos existentes, lo que atisba a ver la magnitud de datos que se crearan hasta el 2020 con el aumento del tráfico en internet, el uso de las redes sociales, las imágenes y el vídeo capturadas por imágenes digitales y la conversión en millones de términos de textos. Esta explosión se está realizando en todos los sectores, incluidos en los del mundo del arte y la cultura. Estos datos, aunque de momento no sean de gran tamaño, cuentan con un volumen de información suficiente proveniente de datos, de redes sociales, de documentos, imágenes, vídeos y audios y del procedente del consumo de sus actividades. El análisis de los mismos permite a las organizaciones culturales un conocimiento mucho más exacto de su naturaleza y una mejor y más precisa interacción entre sus usuarios y seguidores. Además permitirá una mayor capacidad de experimentación en nuevas disciplinas, al margen de la labor educativa y pedagógica y de almacenaje ordenado de conocimientos (bibliotecas, universidades de artes, museos…).

Bigdata del arte, registro del comportamiento del espectador ante la obra

Bigdata del arte, registro del comportamiento del espectador ante la obra

Como cualquier industria, la del arte también trabaja el marketing, los beneficios y las estrategias de negocio. En la actualidad, la oferta artística está cada vez más unida a la tecnología. Instalaciones con iluminación LED o láser, obras que permiten la interacción con una gran pantalla gracias al uso de sensores o robots que pintan de acuerdo a unos patrones definidos por software, son algunas de las iniciativas del arte contemporáneo.

Pionero en el Big Data, Reino Unido ha puesto en marcha una interesante iniciativa (ADI), que utiliza Big Data aplicado a las artes y la cultura. El denominado Fondo Digital I+D de las Artes, resultado de la colaboración de instituciones culturales de gran peso en Reino Unido, ha destinado más de un millón de libras esterlinas a cuatro proyectos que utilizarán Big Data para crear nuevas estrategias de negocio en el arte, en que la idea es cruzar grandes volúmenes de datos; los disponibles hasta ahora y los nuevos, llegados de fuentes como redes sociales o sensores. Una vez analizados, se trata de buscar nuevos modelos de negocio que ayuden a impulsar la economía del sector cultural. También de conocer al público que visita museos, va a la ópera o al teatro, y poder brindarle una oferta más adecuada a sus gustos. Y de anticiparse a ellos. Las consecuencias de ese desarrollo es enorme y relevante. El proyecto también prevé la contribución del sector artístico a la tecnología, por ejemplo en el desarrollo de nuevas formas de visualización y representación de los datos.

El arte contemporáneo, se inspira en los metadatos

El arte contemporáneo, se inspira en los metadatos

Según el experto en nuevas tecnologías y arte, el profesor Santiago Martínez Arias “El Arte Contemporáneo ha encontrado en el Big Data una nueva de expresión. Se han unido las Nuevas Tecnologías, la Información y Arte para ofrecer una nueva visión de un terreno aparentemente reservado a los expertos. Ya no son sólo los matemáticos, los economistas o los periodistas los que pueden disfrutar del trabajo con gran cantidad de datos como una herramienta para extraer sus respuestas. Los artistas modernos ven en la explosión de datos, imágenes, música y, sobre todo, interactividad una forma de expresión que permite al receptor contemplar y entender esa acumulación de números, nombres y estadísticas que conforman una nueva realidad”.

Seminarios internacionales, conferencias, discusiones, congresos… todos ellos nos ponen al día respecto a las últimas investigaciones en el campo del Big Data. Los datos puestos a nuestra disposición, y a disposición de cualquier ciudadano con acceso a Internet, son susceptibles de diversos enfoques y diversas aproximaciones. Cuando disponemos de una cantidad ingente de datos tenemos que descifrar sus códigos y buscar entre toda esa cantidad de material respuestas a algunas preguntas. Desde los inicios de la civilización el hombre busca el orden de las cosas. Las cosas son ahora los datos y la acumulación de la cantidad de datos en que nos movemos en la actualidad exige su ordenación para llegar a la transmisión de información. La última en llegar, no sin discusión: el Arte Moderno. Cada campo, cada ciencia, cada profesional quiere extraer de la forma más eficiente posible un significado propio a los datos y una respuesta a sus preguntas. Para Martínez Arias “El Arte Contemporáneo ha encontrado su manera de indagar en el Big Data y así lo hace a través de numerosos artistas que han visto en ello una forma de expresión nueva muy relacionada con la actualidad de las nuevas tecnologías. Encontramos en la red esta forma de expresión en la web de The Creator Project, donde los artistas se han apropiado de los datos para buscar nuevas formas de expresión. La convergencia con los datos explora fórmulas artísticas –fotografía, vídeo, pintura, etc.- para ayudarnos a comprender esa parte de nuestras vidas cotidianas. Tratan de humanizar los datos a través del arte”.

The creators project

Lucas DuBois, Mark Hansen, Jer Thorp, Martin Wattenberg, K. Crawford o Christian Rudder son algunos de los que han visto en el Big Data una forma de acercarse al receptor tan directa con la manipulación de la expresión gráfica de todo esos datos en una vuelta más de tuerca, la visión artística de los datos.

Un cuadro con datos sobre tweets con las palabras “acaba de aterrizar…” o “acabo de llegar…” y su visualización en un globo terráqueo se convierte en una obra en manos del artista Jer Thorp en “Just Landed”. Otra artista, Kate Crawford, señala que el arte del Big Data es una forma emergente de expresión tanto en Europa como en América que busca la relación entre los profesionales de cualquier terreno de los datos y los artistas, para llegar a la gente y exponer la realidad de los datos, viendo por ejemplo cómo usan las empresas los datos y, además, en tiempo real. Ambas con un increíble poder emocional.

Para Olga Subirós, comisaria de Big Bang Data, una extraordinaria muestra sobre macrodatos celebrada hace unos meses en el CCCB de Barcelona, “situar la cultura de los datos en el centro de la toma de decisiones y de nuestra manera de interpretar el mundo abre muchas posibilidades, pero también implica numerosos riesgos. El principal peligro del data centrismo es que fomente la idea de que en los datos está la respuesta a cualquier problema y que nuestra sociedad puede prescindir de mecanismos más imperfectos y desordenados, basados en la política y la negociación. Preservar valores como la subjetividad y la ambigüedad es especialmente importante en un momento en que es fácil pensar que todas las soluciones son computables y están situadas dentro de un servidor, almacenados en un Data Center. Los ciudadanos tienen hoy un papel fundamental para determinar en qué tipo de sociedad de los datos viviremos. Se pueden resignar a ser consumidores pasivos y mercancía en manos de los que explotan su información, o ejercer su derecho a acceder a los datos que son de todos y utilizarlos. Además, hoy la ciudadanía está produciendo sus propios datos en paralelo a los canales oficiales. Diferentes plataformas colaborativas que hacen posibles nuevas formas de ciencia y nos permiten ser partícipes de experimentos colectivos”.