A pesar de todo, la gran semana de primavera de las subastas de Nueva York movieron casi mil millones de dólares (menos de la mitad que hace un año) y volvieron a confirmar el momento tan dulce por lo que atraviesa el coleccionismo de la obra del artista neoyorquino Jean-Michel Basquiat, el irreverente italiano Maurizio Cattelan, el francés Auguste Rodin y la mejicana Frida Kahlo, cuyas piezas se pagaron en unas cantidades desorbitantes.

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Basquiat, un artista de Brooklyn que murió a los 27 años por una sobredosis de heroína consiguió que su cuadro autorretrato, una gran pieza de 1982 fuera subastado por Christie,s, por 57 millones de dólares, pagado por el magnate japonés Maezawa. La casa también subastó Him, la inquietante escultura en cera del Hitler de Maurizio Cattelan, por 17 millones de dólares y logró el récord de una pieza de Frida Kahlo por 8 millones de dólares, por Dos desnudos en el bosque (La tierra misma).

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Mientras tanto, en la rival Sotheby’s se subastó la escultura de Auguste Rodin más cara hasta la fecha, L’Eternal Printemps, de 20,4 millones de dólares superando todas las previsiones. La casa también realizó ventas notables, como el Sin título (New York City), de Twombly, por 36,6 millones de dólares a precio de martillo o el doble autorretrato de Francis Bacon por 35 millones.

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Algo sí que se sigue confirmando: Ahora mismo es el mercado asiático quien está moviendo el mercado del arte, alcanzando prácticamente  el 35% de todas las ventas de las dos grandes subastadoras en el 2015. Aún así se ciernen nubes negras en el horizonte de las transacciones ya que el parón del gigante china está condicionando en el 2016 y 2017 el negocio del arte en general y en particular de las grandes rivales Christie´s y, quien se encuentra mejor posicionada que Sotheby´s, y que acusan claramente los vaivenes y las indefiniciones de un mercado cada vez más competitivo y difícil.

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En estas subastas se llegan a pagar millonadas que a veces distorsionan ¿intencionadamente? la imagen del mercado. El año pasado nos dejó operaciones récord como Mujeres de Argel de Picasso de 179 millones de dólares de mayo o el Modigliani de 170, en noviembre. Pero 2016 no es tan boyante. Las ventas en las subastas de contemporáneo en Nueva York bajaron un 8% el año pasado, aunque el repunte de Londres permitió equilibrar resultados. Además, la batalla cruenta de las firmas por hacerse con los mejores lotes y conservar su reinado, incluso garantizando los precios mínimos al propietario, dispara los costes y anula los márgenes de beneficio del negocio.

David Kusin, gran especialista del sector, es crítico con la estrategia de los colosos de las subastas de arte e incluso acuña un nuevo término: “La gente que presta demasiada atención a Christoby’s se están perdiendo lo que está pasando en el mundo de los servicios financieros, y es que los bancos y aseguradoras están renunciado a las casas de de subastas y han empezado a crear sus propias divisiones para gestionar el patrimonio en arte de sus clientes de la misma manera que hacen con otro tipo de inversiones”. Un ejemplo clarificador es que una de las mayores ventas privadas en bloque jamás realizadas, la de El Intercambio, de Willem de Kooning, y Número 17, de  Pollock, en 2015, por 500 millones de dólares, tuviera lugar al margen de las dos grandes casas. Por ello ambas casas han iniciado un proceso de cambio en sus órganos rectores, estratégicos y de comunicación, para adecuarse a los nuevos tiempos. En el global de las ventas se encuentran muy cerca, aunque Christie’s va algo por delante: vendió 7.400 millones de dólares en 2015, un 5% menos, y Sotheby’s sumó 6.720 millones de dólares, un 1% menos que el año pasado. Quizá por ello, ambas firmas han puesto el freno a la escalada de precios garantizados que han conducido a grandes pérdidas. Es por lo que las grandes subastadoras tienen que manejar y aglutinar información que proviene del mundo del arte y por supuesto del mercado de los servicios financieros, es decir cambiar con los hábitos de dos grandes acorazados que navegan por las procelosas aguas del negocio como solían hacerlo desde hace más de 100 años.