Nadie duda de que el arte contemporáneo puede acaparar un fuerte componente político. Por eso cada vez son más los artistas que alzan su voz para hacerse escuchar en el ámbito público. Nueva York y Londres son los centros neurálgicos del arte contemporáneo mundial. En Estados Unidos son muchos los artistas que manifestaron sus preferencias a favor de la candidata del partido demócrata Hillary Clinton. Muchos galeristas, artistas, comisarios y coleccionistas apoyaron su campaña, organizándose eventos y subastas con el fin de recaudar fondos para su campaña electoral. Una de las obras más mediáticas fue de Elliott Arkin, que representaba una paleta de puja emulando a las de las casas de subasta con la cara de Trump con la boca abierta y una pelota de goma atada a ella con la idea de que el golpe hiciera que la pelota apuntara a la boca para hacerle callar.

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Desde que en 2015 Trump anunciara su candidatura a la Casa Blanca se generó una ingente ridiculización universal sobre Donald Trump, a través de obras de arte, algunas irrelevantes, pero otras con un nivel de excelencia que auguran su permanencia, más allá de lo coyuntural, en el panorama del arte contemporáneo.

Repasamos algunas de ellas. El artista Louis Hock instaló a 30 kilómetros de la frontera de México un muro de 25 metros de largo y 1200 ladrillos de pasta d epael reciclado para criticar la propuesta “racista” de Donald Trump. De las propuestas que ha anunciado Trump, la de levantar un muro con México es la que más polémica ha suscitado. Tal es así que hasta el arte se ha hecho eco de ello, concretamente el Museo de Arte de San Diego. “Está construido para que la gente tropiece con él y concienciar a la gente sobre el aumento y la fuerza de posiciones negativas como el miedo, el racismo o el odio a los inmigrantes”, señaló el artista.

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Desde el pasado mes de octubre la Galería Unix de Nueva York exhibe un Trump decapitado en una caja de cartón con el lema: material inflamable. El artista español Eugenio Merino es el creador de una apuesta extraordinariamente agresiva para la mentalidad estadounidense, adoptando la estética del terror de los radicales islamistas y de las bandas narcotraficantes mejicanas y colombianas. Ya este autor había generado una fuerte polémica por ser el creador de una cabeza de Franco a guisa de puchinball. “Es justo lo que le falta al verdadero Trump, la cabeza”, dijo Merino con ironía el día de la inauguración.

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Otra de las representaciones más famosas del presidente de la primera nación del mundo es la de la artista australiana Illma Gore, quien sufrió en sus propias carnes  la agresión de uno de los partidarios de Trump mientras que caminaba por la calle. Su pintura MakeAmerica Great Again retrata a Donald desnudo posando, destacando alguno de sus atributos físicos. También el artista Nir Hod retrata de forma absurdamente realista a la vez, al presidente electo como un Elvis kitsch satisfecho de haberse conocido y de haber alcanzado el éxito del sueño americano. Arika Horikawa, refleja en sus dibujos una imagen simbólica y onírica de un Donald lactante. Mary Mihelic y David Gleeson son dos artistas independientes que han comenzado a construir una pared cerca de Jacumba Hot Springs, California, una ciudad fronteriza que se encuentra a unos 100 kilómetros del sureste de San Diego. Está a menos de 20 metros de la frontera real entre México y Estados Unidos, países entre los que ya hay una valla El muro tiene un anuncio publicitario de Trump por un lado y por el otro el otro está decorado con fruta podrida, flores marchitas, herramientas propias del trabajo en el campo, productos de limpieza e informática, que simbolizan las labores que los inmigrantes mexicanos realizan en Estados Unidos y los efectos económicos que tendría el cierre de la frontera. Omar Jerez y Julia Martínez presentaron “Miss Mix Trump Trans”  presentaron durante la semana del comic de Castilla la Mancha con la colaboración del artista mexicano Diego Peña, un proyecto cargado de humor e ironía, que giró alrededor de la figura de Donald Trump, por aquel entonces candidato a la presidencia de Estados Unidos y que pocos consideraban como favorito en las futuras elecciones que habrían de celebrarse meses después y que le llevarían contra pronóstico  a la Casa Blanca.

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En resumen, una buena muestra del efecto que tiene convertir el arte contemporáneo en un elemento de análisis y crítica de la realidad, como en su momento hiciera Andy Warhol con la imagen verdosa que hiciera de un retrato de Richard Nixon.