El multimillonario Paul Allen, cofundador de Microsoft junto a Bill Gates, podría triplicar su inversión cuando su pintura de Gerhard Richter de un caza a reacción alcance en el mercado subastas una cifra cercana a los 35 millones de dólares.

La pintura será llevada a a la venta nocturna de subastas del siglo XX de la casa Phillips el próximo 16 de noviembre en Nueva York. Se dice que Allen es el dueño, según personas cercanas, que pidieron no ser identificadas porque la información es absolutamente privada. El cuadro se vendió por 11,2 millones de dólares  en 2007 en Christie’s Nueva York, un récord de subasta en ese momento para el artista. Michael Sherman, un portavoz de Phillips, se negó a comentar sobre la identidad del vendedor, mientras que una portavoz de Allen se negó a comentar sobre el particular.

Ha sido un buen año para el mercado de la artista aleman de 85 años de edad. Mientras que una exposición de su nuevo trabajo en la galería de Marian Goodman se agotó en Nueva York, dos cuadros significativos fueron retirados de las subastas en Christie’s y Sotheby’s a principios de este año. Pintado en 1963, “Dusenjager” representa un jet gris viajando a través de un cielo rosa a  una velocidad extrema. Tasado por Phillips entre 25 millones y 35 millones de dólares, el trabajo es parte de un grupo de las ocho primeras fotografías de Richter que representan aviones de la Segunda Guerra Mundial, algunos con bombas en caída libre. “Dusenjager” tiene la estimación más alta entre las 18 del artista que se ponen a la venta durante las subastas semi – anuales de Bellwether en Nueva York.  “Este es un Richter inicial que define”, dijo Jean-Paul Engelen, co-director mundial del siglo XX y arte contemporáneo en Phillips. “La pintura tiene este poder extremo que es seductor pero por otro lado también es amenazante”.

German visual artist Gerhard Richter poses in front of one of his artwork during a photo-op on the sideline of his exhibition at the Fondation Beyeler on May 17, 2014 in Riehen near Basel. The exhibition at the Fondation Beyeler is the largest ever in Switzerland to be devoted to Gerhard Richter, born in Dresden in 1932. It will run from May 18 to September 7, 2014. AFP PHOTO / FABRICE COFFRINI ==RESTRICTED TO EDITORIAL USE, MANDATORY MENTION OF THE ARTIST UPON PUBLICATION, TO ILLUSTRATE THE EVENT AS SPECIFIED IN THE CAPTION== (Photo credit should read FABRICE COFFRINI/AFP/Getty Images)

Se trata del pintor contemporáneo alemán más caro de la historia. Luego de vivir en Alemania Oriental y mudarse a la Occidental, asentándose en Colonia, Richter se catapultó a la fama con pinturas fotorrealistas creadas proyectando sobre el lienzo fotografías tomadas por él mismo En ese periodo, Richter creó su marca característica de “desdibujado”, difumando los contornos de las imágenes con un pincel blando. Gerhard Richter, el “Picasso del Siglo XXI” según The Guardian, es habitualmente sometido a simplistas definiciones reduccionistas de su obra interpretada siempre ateniéndose a los récords de venta en subastas por millones de euros.

“Juzgamos y creamos una sola verdad desde la exclusión de otras. No hay verdad absoluta. Por eso la buscamos siempre a través de lo superficial”, declara el propio artista que lleva cinco décadas de experimentación artística.

Transitó luego a la abstracción, experimentando con la pintura no figurativa, permitiendo que las imágenes se desarrollaran en el tiempo, cambiando de pátina emocional e incluso de significado a través de periodos de inactividad. El fotorrealismo y la abstracción le trajeron la fama.

Richter saltó a los titulares de la prensa recientemente al ser desvelado el vitral que diseñó para la catedral de Colonia, uno de los monumentos culturales más admirados en Alemania. El vitral, compuesto por 11.500 cuadrados de diversos colores, evoca una imagen digital de grandes dimensiones. Richter, ciudadano de honor de la ciudad, regaló a la catedral su trabajo, inspirado en un cuadro de 1974 titulado “4.096 colores”. El nuevo vitral reemplaza una vitrina antigua en la que se veían imágenes de reyes y obispos y fue destruida durante la II Guerra Mundial. Aunque algunas personalidades representativas de la ciudad consideran que la obra es demasiado abstracta y que luciría más en una mezquita.

Los conocedores de su arte lo califican de camaleón por su falta de estilo definido, lo cierto es que es quizá el autor vivo más relevante e influyente de Europa.

“No persigo ninguna intención, no tengo sistema ni estilo” aseguró el pintor en 1966. Por otro lado, Jürgen Schilling, afirmó: “Las clasificaciones de los historiadores del arte, que quieren adscribir su obra a corrientes determinadas por medio de etiquetas de estilo, no acaban de encajar en vista de su poliformismo, surgido a menudo de crisis”. En 1961 comenzó su conquista del mercado del arte cuando la casa de subastas Christies, que calculó el precio de su cuadro “Parte de un lago” en 400.000 libras esterlinas, lo vendió por 1,4 millones de libras. Éste fue el momento en el que Richter incursionó en el nirvana de los pintores contemporáneos. “Se ha difundido que Richter es famoso y que de alguna manera debe ser bueno. Qué bien, pero para mí no tiene ningún significado. Soy lo suficientemente crítico y realista como para mantener la distancia”, afirma –con unos cuántos euros más en bolsillo, sea dicho-.

Nacido en 1932, tras la II Guerra Mundial Gerhard Richter permaneció en la República Democrática Alemana, en donde se formó como artista en la Academia de Bellas Artes de Dresde. Entre sus comienzos destaca la práctica de pintura mural de contenido político. Sus primeros desplazamientos a Alemania del Oeste le pusieron en contacto con nuevas corrientes como el Expresionismo Abstracto y el Informalismo.

En 1961, poco antes del levantamiento del muro de Berlín, se instaló definitivamente en la República Federal Alemana Por un periodo de tiempo, formó parte del llamado Realismo Capitalista, una tendencia efímera ligada al Pop que, desde una perspectiva satírica, describía la situación de la Alemania de la posguerra. A partir de 1962, Richter abandonó el Informalismo y pintó sus primeras obras basadas en fotografías. Al mismo tiempo que realizaba los cuadros basados en fotografías y demostrando una vez más que su evolución no puede ser narrada linealmente, Richter creó un nuevo grupo de obras de clara inspiración Pop y protagonismo absoluto del color. Richter acomete su primera pintura abstracta, Konstruktion 1976. Se trata de una obra diferente en técnica y elaboración de las abstracciones posteriores. La dedicación a la abstracción no impidió que Richter siguiera cultivando la figuración. Así, creó paisajes, naturalezas muertas y enigmáticos cuadros de velas y calaveras que recuerdan las representaciones del simbolismo barroco.

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